:: IF ONLY - TRADUCCIONES - CAP.01 :: |
CAPÍTULO 5 - DANCING QUEEN
Una chica negra
con un diente de oro me vio mientras bailaba en el “Crazy Club”: -“¿No te
gustaría bailar en España?”- me preguntó
Tuvo que repetirme la pregunta dos veces porque no podía oírla por el ruido.
Entonces me dio una tarjeta del club nocturno llamado BCM en Mallorca... -Es el
más grande de “Europa”- dijo gritando en mi oído – “necesitamos tres bailarinas
para la temporada de verano, ¿estas interesada?”- gritó.
-“¿Cuántos días debo trabajar?”-
-“Los siete de la semana pero hay muy buen dinero”-
Esto eras justo lo que estaba buscando. Allí podría olvidarme de Nian y comer
ensaladas todos los días.
Volé a Mallorca en marzo de 1991 con Shelly, una aspirante a modelo y Nicola,
una bailarina. Shelly se veía como la cantante de Roxette y había trabajado en
el “Astoria” conmigo.
Primero, las tres compartíamos un apartamento en la ciudad, pero después, Shelly
y yo, nos mudamos a otro lugar mejor en Magapul, que estaba a una distancia
aproximada de veinticinco minutos del club.
Empecé a trabajar todas las noches mientras la imagen de “Des”, el DJ del lugar,
aparecía en una pantalla gigante. Yo estaba parada en el escenario o a veces
dentro de una jaula alrededor del mayor sitio de Europa.
Bailaba tres temas y después empezaba otra vez. Por esto me pagaban cuatro mil
pesetas y siete mil en la mejor época del verano.
Los bares nunca cerraban en Mallorca y por la mañana mucha de la gente ni
siquiera recordaba su nombre. Terminaba de trabajar a las cinco de la mañana y
llegaba a casa a las
seis de la mañana. Entonces, me hacía una taza de té y me iba al balcón a mirar
el océano, mientras escuchaba el tema de Bob Marley “No woman, no cry”. Cuando
el sol salía, podía ver a la gente teniendo sexo en la playa o sacando su ropa.
Normalmente dormía hasta el mediodía. Mi nevera estaba llena de agua mineral,
yogur y una pasta que Shelly había hecho.
Muchos de los bailarines de Mallorca soñaban con ser famosos. Nicola quería ser
actriz. Ella tenía un hermoso cabello negro y cuerpo de bailarina, pero se podía
ver en sus ojos que mentía con respecto a su edad. Tendría alrededor de treinta
años pero trataba de aparentar que era más joven... -“está bien “- pensaba
yo. Pero no quería hacer lo mismo cuando tuviera su edad.
Shelly quería ser modelo y había hecho algunos trabajos cuando todavía estaba en
la escuela.
Elena era otra de las chicas de nuestro círculo. Ella era la novia de “Des”,
nuestro DJ, y siempre conseguía todo primero que nosotras. Veía productores de
T.V. que le prometían roles.
Yo imaginaba que una noche, vendría un productor y me daría un papel brillante.
España me había dado la oportunidad de cambiar mi estilo de vida. Comía comida
liviana y hacía aeróbic. Entonces empecé a pensar en cómo había sido el trato
con mi madre en los últimos dos años. Ella tenía una nueva pareja y según sus
cartas, estaba muy feliz. Yo quería que viniera a España a visitarme.
|
3 de mayo de 1991
Querida mamá:
Hola... Te extraño mucho y espero que tú también me extrañes. ¿Sabes
qué?... estoy empezando a hacer cosas importantes en mi vida para que
estés orgullosa de mi.
Estoy muy agradecida por todo lo que hiciste por mi, no quiero causarte
más problemas. Perdóname por lo que pasó este último año. He crecido y me
he dado cuenta de lo importante que es respetar a los padres. Quiero que
estés orgullosa de mi, quiero que digas ¡que hija tan maravillosa tengo!.
Quiero que tú y Steve vengais a visitarme. Gracias a dios, puedo pagarte
el viaje de vuelta, por todo lo que tú hiciste por mí. Podemos olvidar el
pasado y empezar otra vez.
No sé lo que quiero hacer con mi vida. Sé que no trabajaré en un banco,
eso seguro. Sé que soy diferente, pero tengo miedo de ser mediocre.
Entiendo lo importante que es para ti mantener la familia unida. y sé que
siempre estarás allí. Has hecho mucho por mi, mamá te quiero con todo mi
corazón.
Hasta la vista baby
Te quiere
Geri |
Mamá y Steve
vinieron a visitarme en junio. Steve me caía bien. Los dos se veían muy
enamorados.
|
21 de junio de 1991
Querida Geraldine, ¿Cómo estas?...
Fue
maravilloso verte. Volví muy tranquila, porque me gusta la gente con la
que estás. Se ven buenos y se cuidan los unos a los otros. Eso está bien.
Me gusta el lugar donde vives también. Está todo ordenado.
Geraldine, esto es muy difícil de decir para mi, pero cuando estabas
bailando, me sentí muy orgullosa de ti. ¡Por favor sé cuidadosa,
especialmente no te lastimes a ti misma.
Me gusta el club pero la verdad es que es un poco extraño. Max no fue a
una escuela muy buena y terminó siendo científico y tu fuiste a ¨Grammar
School¨ ¡y eres bailarina de un club nocturno!.
Entiendo que tu no quieres un trabajo de ocho horas, pero hija me
preocupo, especialmente desde que pasó lo del año pasado. Lo que decidas
hacer, estará bien para mi. Pero debe ser honesto. No quiero que te metas
en problemas.
Recuerda, solo estaré en contra, si estás fuera de las reglas. Respeto tus
ambiciones en la vida, pero tu debes respetar mi vida también. Cuando
vengas a casa, vamos a disfrutar cada día.
Espero verte pronto.
con cariño
MAMAxxxxx |
Max y su novia
Sue, se casaron ese verano. Sue quería que fuera la madrina, pero yo le dije que
tendría que elegir a otra persona, mi contrato con BCM no me lo permitía. No
podía garantizarles que iba a estar ahí, pero iba a hacer lo posible para volar
ese día. Mamá estaba muy contenta por tener a la familia junta. Ella me preparó
mi vieja habitación, así que tenía donde quedarme. Papá me seguía escribiendo
cartas a España. En una de ellas me escribió que no debía casarme:
”No tengas miedo, Geri. Tienes mucho tiempo para tener un bebé...
Entre tu y yo, creo que el afecto es tan importante como el sexo. Dormir en los
brazos de otro, es un sentimiento maravilloso.”
Amor y besos
Te extraño
Papáxxxxx
Adoraba mi
verano en el sol. Una mañana de regreso a casa, dos chicos me siguieron. Todavía
estaba vestida con la ropa que usaba en el club. Uno de ellos, me preguntó la
hora mientras miraba mis pechos. Pensé qué iba a hacer si me atrapaban.
Seguramente iba a pegarles, pero por suerte se fueron.
Esa misma semana fuimos al shopping con Shelly, cuando dos chicos empezaron a
gritar insultos desde su auto... me llamaron y gritaron ¡PUTA!... yo me enfadé
mucho: -¨¿Cómo te sentirías si alguien le grita puta a tu hermana?¨- le dije. -¨Soy
la hermana de alguien y la hija de alguien también, así que no tienes que
hablarme de esa manera ¨-. Entonces pararon el auto, el conductor se bajo y me
dijo PUTA otra vez. Yo le escupí a la cara. Trato de pegarme y terminamos en
medio de la calle. El pensó que me había desmayado y se fue corriendo.
Shelly y yo siempre íbamos juntas de compras. Un día me dijo que estaba un poco
excedida de peso, pero no de mala manera. Nunca nadie me lo había sugerido
antes. Amaba la comida y nunca fui consciente de mi peso. Un día fuimos a un pub
con Elena y Shelly. Mientras charlábamos comí pan y ensalada con mucha mayonesa,
pero después me sentí culpable.
Disculpándome con las chicas, fui al baño y me miré al espejo: -“¿estoy gorda?,
seguramente..., comí demasiado, ¿qué puedo hacer?”.
Una chica española salió de uno de los baños y me sonrió mientras se peinaba.
Ella era hermosa. Cuando se fue, me metí en el baño y cerré la puerta. Me agaché
sobre mis rodillas, puse mis dedos en mi boca y vomité. Cuando paré me sentía
mejor, no había mucha comida en mi estomago.
Después me encontré con las demás con mi mejor cara de ingenua. No pensaba
hacerlo otra vez. Solo iba a tener más cuidado con lo que comía.
Noami, otra bailarina del club empezó a advertirme: -“Geri, tienes que dejar de
comer queso y salami”-, me dijo –“puedes comer un bocadillo antes de bailar,
pero no comer nada después” - Era raro no encontrar nada en la nevera del
apartamento.
Shelly se había sacado algunas fotos como modelo. Un fotógrafo de Magaluf las
había tomado: -“¡Mirad, mirad!, ¿qué os parecen?”-.
Ella hizo que me sentara y miramos las fotos. Muchas de ellas eran desnudos, lo
cual me sorprendió bastante:
-“¡Wow, son fantásticas!..., ¿quién te las hizo?”-
-“Sebastián Amengual, ¡¿no son fabulosas?!”-
-“¿Piensas que él puede hacer algo conmigo?”-
-“Seguro, le voy a preguntar, el es muy dulce “-
Shelly me presentó a Sebastián. El se veía muy profesional. Para él, era un día
más de trabajo, pero a mi se me revolvía el estómago. lo ayudé a cargar los
reflectores, las luces y los trípodes. Luego, hizo que me pusiera un bikini. Se
veía bien. El decía en que posición debía ponerme y me daba instrucciones
mientras me contaba la historia de Megaluf. Sacamos fotos al lado del río. Había
un bote donde me recosté usando una bata. Él me preguntó si podía quitármela y
mostrar mis pechos. Yo imaginaba que estaba haciendo la propaganda de una crema
para la piel de “Nivea”.
-“Mira más para aquí, Geri..., ¡muy bien!. Ponte tu cabello para atrás...,
¡bien!, ¡bien!. Solo un poco más”-
Cuando terminamos, Sebastián me llevó a casa y me dijo que las fotos estarían
para el día siguiente.
Cuando miré las foto pensé... ¡wow!, ¿soy yo?. Nunca me había visto atractiva,
pero se veían realmente bien.
-“Pensaste alguna vez en ser modelo?”- Preguntó Elena cuando vio las fotos.
-“No, soy muy bajita”-
-“No tienes que ser alta para ser una modelo glamurosa”-
-“Puedo llevarte a una agencia de modelo en Londres”-
Esté era un mundo nuevo para mi y no sabía nada de él... ¿qué iba a decir mamá?.
A ella no iba a gustarle nada. El contrato como bailarina estaba apunto de
terminarse.
Llegaba septiembre y necesitaba otro trabajo ... ¿modelo glamorosa?. Muchas de
ellas son famosas, como Samanta Fox o Linda Lusardi. Un desnudo no cortó la
carrera de Madonna o Kim Basinger. Las dos posaron para PlayBoy.
Un día de octubre, fui a la agencia que me dijo Elena. Entré a la recepción
donde había calendarios de chicas.
-“Siéntate mi amor, estaré contigo en un momento”-
”Kent” tenía cabello rubio y era una versión más delgada de Chevy Chase.
Mientras esperaba miré un cartel en el escritorio de la secretaria que decía:
“caja de perros”.
-“¿Qué es eso?”, le pregunté.
-”No preocupes a tu preciosa mente con eso”, me dijo... “Es una broma de la
agencia, no lo mires”- .
Pero Kent me explicó: -“Esas son las modelos que hacen de todo”.
-“¿Qué quiere decir “de todo”?”-.
-“No pienses en eso ahora”- me dijo.
Me senté con mis piernas juntas y muy nerviosa mientras kent miraba las fotos
que Sebastián me había tomado en España.
-“Estas fotos son muy bonitas”-
-“¿piensas que puedo hacerlo?”-
-“Bueno Geri, tienes una hermosa figura pero... ¿quieres trabajar duro?, ¿qué
tipo de trabajo quieres hacer?”-.
El me explico que la agencia se llevaba un porcentaje de lo que yo iba a ganar.
Una sesión de fotos podía ser remunerada con $150 y si eran para una revista
alrededor de $400 y más si eran para algún calendario.
-“Bueno, vamos a darle una oportunidad a esta chica”- dijo... –“Quiero que
vallas arriba a sacarte algunas fotos de prueba”-.
Subí las escaleras y encontré a Trevor, el fotógrafo, que tendría alrededor de
cuarenta años y tenía cabello gris.
-“Hola Geri... ¿así te llamas, no?”- Hizo que me sentara en una silla. Me senté
otra vez con mis piernas juntas y mis manos sobre la falda.
Trevor abrió el cajón de su escritorio y sacó una revista: “bueno, esto es lo
que yo hago”, me dijo.
Mis ojos se abrieron. Entonces dio vuelta a la página: -“¿harías esto?”, moví mi
cabeza insinuando que no... –“¿y esto?”-
-“¡Tampoco, eso no es para mi!”-.
Eso era pornografía pura. Trevor cerro la revista. Yo pensé que solo quería
sacarme fotos con mis pechos desnudos como en España. Entonces le expliqué que
quería hacer y que no.
-“Tengo buen dinero si haces fotos porno”- dijo. Yo negué con la cabeza.
-“Bueno, mejor vamos a hacer unas fotos de prueba”-. Me dio un poco de miedo.
Entonces me llevó a un cuarto para cambiarme. Mi pelo se había bufado así que me
puse un poco de agua y me maquillé un poco más.
-“Bueno, empecemos”- me dijo-. –“Arrodíllate, muy bien..., acércate un poco más
hacia mi... con tu cabeza, no con tus brazos, eso es”-... –“Oprime tus pechos y
ponlos juntos..., pon los brazos abajo”-.
Hacía mucho frío y las posiciones no me gustaban demasiado. Trevor sugirió un
cambio de ropa.
Trajo algo que no me gusto nada: -”te verás bien con esto“-
-“Estás bromeando, no creo que esto sea para mi”-
-“ Si, seguro que si “-
-“No lo creo, no voy a usar eso”-
-“Ralájate, está bien, no te preocupes..., hagamos algo diferente: ¿porqué no
separas un poco tus piernas?”-
-“Yo no voy a ...”-
-”Sólo bromeaba mi amor, nada más, mírame una vez “-
-“¡No!”-
-“Está bien Geri, eso es todo”-.
Cuando estaba en la calle pensé: ¿qué he hecho?.
El trabajo era difícil de encontrar hasta que me llamaron para hacer un
calendario en la Bahamas. Me costó mucho encontrar el edificio. Había más o
menos 100 chicas esperando y yo no tenía mucha experiencia.
No podía creer lo que era la pornografía.
-“Geri Halliwell”-
Caminé hasta el set y le mostré mi “Book” al fotógrafo. “¿Por qué nos
llamaron modelos glamorosas?”, ¿qué hay de glamoroso en todo esto?.
Nunca olvidaré el casting. Me senté en la sala de espera al lado de una chica y
le pedí su book. Para mi competir no era lo importante. Luego dejé las fotos que
Sebastián me había tomado y un mes después recibí una llamada para hacer una
sesión de fotos.
En el estudio un asistente me hizo una pequeña entrevista para saber qué era lo
que yo había hecho recientemente. Yo le dije que había aprendido a conducir.
Entonces Beberly Goodway entró en la habitación y dijo “Hola”. El tenía
alrededor de cuarenta y me gustó inmediatamente. Era guapo y una voz muy gentil.
Me hablaba como un padre mientras ajustaba las luces y preparaba la cámara.
Mi pelo era negro ahora. El lugar estaba muy frío. La sesión duró alrededor de
una hora y me pagaron ciento-cincuenta libras. Beberly había fotografiado diez
chicas, pero la decisión final la tenía el editor que decía Si o No.
Beberly me mandó las copias de las fotos. Eran buenas y decidí mostrárselas a
Kent. El me dijo que yo había perdido el trabajo porque yo estaba demasiado
gorda. –“Ser modelo es una industria competitiva y los clientes quieren ver solo
perfección”-.
Al principio resté importancia pero después me sentí muy insegura y no lo
suficientemente buena.
Antes ni me preocupaba por mi peso y ahora no podía dejar de pensar en eso. Nada
te hace tomar más conciencia de tu cuerpo que sacarte la ropa delante de un
extraño que puede elegirte o no para una sesión de fotos. Y si no te eligen te
preguntas ¿es porque estoy gorda?.
La comida se convirtió en foco para mi y las cosas no estaban yendo bien.
Siempre había algo que me llevaba hacía la nevera y después me forzaba a
devolver lo que comía.
Un fotógrafo me llamó para recrear una sesión de Mariane Faithfull. Me senté en
el piso desnuda pero tapando mis partes, pero descubrí que la cámara estaba
yendo más allá.
-“¡Bastardo!”- grité furiosa.
-“Lo siento, no quise hacerlo”-
El me dijo que iba a tapar las áreas descubiertas con una técnica en el cuarto
oscuro pero yo sabía que tenía los negativos.
Algunos fotógrafos se aprovechaban de que tienes que hacer tu “Book” como
por ejemplo uno que vivía en el norte de Londres: después de sacarme fotos en
topless me dijo: - “Tengo algo perfecto para ti, te va a encantar”-
-“¿Qué, qué?”-
Entonces me tiro una revista a la cara y empezó a reír. Me sentí tan mal que
cogí mi ropa y me fui.
-“Todas las chicas empiezan como tu”- me gritaba. –“Son todas católicas...,
espera a que necesites dinero mi amor”- .
Cuando volví a casa no podía creer en que situación peligrosa había estado.
Cuando había llegado de España, vivía en un apartamento en Bushey con mi mejor
amiga Janine a la cual conocí en el “Game Bird Bar”. Ella es media Italiana y
trabajaba en una peluquería en Watford hasta que puso su propio salón.
Janine me venía a visitar a España y me escribía frecuentemente. Sus cartas
estaban llenas de noticias locales como amigos, enemigos y novios. Uno de ellos
era un chico llamado Sean Green con quién yo había salido un tiempo antes de
venir a España. El era muy gentil. No nos escribíamos cuando yo estaba en
España, pero cuando yo llegaba a casa, me llamaba y me decía: -“quiero verte
otra vez”-. Con diecinueve años, yo estaba impresionada con él, tanto que seis
meses antes de irme a España, nos fuimos a vivir juntos. Yo trabajaba en un bar
en Bushey y el dueño, me dejaba usar el gimnasio cuando terminaba mi horario de
trabajo.
Una noche antes de irme, fui arriba hacia la cocina, quería hacer una cena
especial para Sean.
Abrí el congelador y saqué comida congelada. No me di cuenta de que el gerente
vivía en la casa de enfrente y empezó a sospechar al ver las luces de la nevera.
Coloqué la comida congelada bajo mi chaqueta, cerré la puerta del club y busqué
mi bicicleta, pero en ese momento el dueño saltó en frente de mí:
-“¿Eras tu la que estabas arriba, en la cocina?”-
-“Si”-
-“Déjame revisarte”-
-“¿Por qué?”-
-“Por que ha faltado dinero”-
-“Entonces... ¿qué estabas haciendo arriba?”-
-“Nada, solo escuché algo”-
-“¡Mientes!”-
El me llevó adentro y llamó a la policía. Mi estómago ya estaba helado.
-“No hay manera de solucionar esto”..., pensé, “Debo decir la verdad”-.
Traté de ser simpática: -“Mire, lo siento mucho, yo robé esta comida, estoy
realmente hambrienta y no he comido nada como la gente desde hace días”-
-“Lo siento, pensé que estabas robando dinero”-
Finalmente me dijo: -“vete a casa”-
Creo que esto me deprimió bastante. Generalmente, cuando las mujeres se sienten
mal, van de compras o se visten para salir a la noche. Yo teñí mi cabello.
Normalmente Janine se ocupaba de él, pero como ella estaba de vacaciones, tomé
el tren a Londres y fui al “Loreal Colour Centre” en Kensington. El precio era
muy barato porque eran todos estudiantes.
En ese momento, tenía pelo negro y quería teñirme de marrón claro. Los
estilistas trataron de que quedase el color, pero llegaron las seis de la tarde,
y querían irse a casa porque ya llegaba el fin de semana.
-“Te queda bonito”- dijo el estilista.
Ignorando mis protestas, trataron de sacarme de encima. Cuando salí, me miré en
el vidrio de un negocio... “¿qué habían hecho?”.
Después, compré una ensalada de patatas y caramelos. Luego compré chocolates en
el kiosco y los comí antes de llegar a casa. Entonces fui al baño, me arrodillé
y devolví todo, hasta mi frustración.
Esa tarde fui al cumpleaños de Natalie en un restaurante chino. Comí algunas
cosas antes de que trajeran la tarta, pero fui al baño y las devolví. Esto
siguió pasando por meses. Cuando tenía depresión o me sentía sola, iba a la
nevera. Empezaba comiendo un bocadillo de queso, después una galletita y otra y
otra... Siempre terminaba de la misma manera, sintiendo mi estómago vacío.
A veces me preguntaba ¿por qué soy tan infeliz?, ¿qué pasa conmigo?. Pero no
encontraba respuesta y no podía controlarlo. Yo abusaba de la comida como otros
abusan del alcohol o de las drogas.
En el verano regrese a España para una campaña de modelo en Marbella con otras
dos chicas. Cindy, tenía grandes pechos y me había contado que tenía un secreto
para que le crezcan. Parecía una muñeca Barbie.
La otra chica Claire era todo lo contrario, con una figura dulce y el apetito de
un pájaro. Se suponía que íbamos a formar parte de un calendario pero terminamos
haciendo fotos desnudas y tan provocativas, que a veces no se sentía
confortable.
La gente que organizó esta sesión de fotos tenía otro trabajo para nosotras en
un club nocturno. Debby y Julie, otras dos chicas que venían de Italia, se
mudaron a nuestro apartamento. Me caían bien, pero nunca hablaban de otros
trabajos que habían hecho.
Esa misma tarde, fuimos a la ciudad con Debby a comprar unas postales. Mientras
esperábamos, tomé una revista para hombres que generalmente ahí encontraba fotos
de chicas que habían estado en algún casting conmigo. Cuando abrí la revista vi
a Debby y Julie en una seción pornográfica lesbiana. Cerré la revista y la puse
de nuevo en su lugar.
-“¿Pasa algo?”- preguntó Debby
-“¡Oh!, no, nada”- Le dije casi en un estado de shock.
A la noche me vestí y fui a Puerto Bames con Cindy y Claire. Llamábamos la
atención de la gente y sobre todo de los turistas. En ese momento, un hombre se
acercó para comprarnos una gaseosa:
-“¿Quieren venir a una fiesta en mi barco?”- dijo.
-“No es muy grande”- Bromeé
-“Ninguno es muy grande aquí”- dijo sorprendido
-“¿Es suyo?”-
-“Es de mi jefe”-
-“¿Quién es él?”- preguntó Claire. Pero Cindy interrumpió:
-“Más importante es cuánto costó”-
-“¿Quién sabe?, mi jefe está en la fiesta, solo díganle que yo las invité”-.
Después de la fiesta en el barco, teníamos otra en Marbella. Llegamos a la
mansión, que estaba llena de cosas extravagantes, pero no precisamente de buen
gusto. No me sentía muy a gusto. Había poca gente y la mayoría estaba tomando
drogas. En todo lugar, se podía ver hombres besando mujeres. “Esto no es para ti
Geri... ¡fuera de este lugar!”.
-“No me gusta este ambiente”- Le dije a Cindy
-“No sé que más puede pasar en esta fiesta, pero no quiero averiguarlo, yo me
voy”-, -“Yo también”- dijo Claire
-“¿Qué vamos a decirles?”-
-“Que una de nosotras se encuentra mal”-
Decidimos llevar a delante nuestro plan, pero en ese momento, un hombre que
estaba en la fiesta se acercó y trató de que entráramos otra vez. Él me cogió
del brazo:
-“Vamos, pasa solo un momento”-
-“No, gracias, por favor, déjeme ir. Cindy no se encuentra bien” -
-“Bueno, llamaremos al médico”-
Sentí que sus dedos me apretaban. Me solté y le dije:
-“No, realmente gracias, pero vamos a llevarla a casa”-
Pudimos salir pero ¿cómo íbamos a volver a casa?. De repente vemos a un chico
español:
-“¿Puedes ayudarnos a saltar?”-
-“¿a todas vosotras?”-
-“Si, por favor, date prisa”-
Estaba segura de que sus amigos, le creerían la historia. Probablemente el esté
fantaseando con los pechos de Cindy todavía.
El día siguiente, vi a Debby y a Julie y me contaron que habían ido a una fiesta
en Marbella con hombres árabes.
-“¡Mirar lo que nos han regalado!”-
Las dos tenían pulseras de diamantes y aros haciendo juego.
-“Dijeron que podíamos elegir lo que queríamos”- Dijo Debby –“Deberíais haber
visto las joyas y el lugar”-.
-“No te preocupes, puedo imaginarlo”-
No hacía caso, a cada momento me convencía más de que no quería ser una modelo
glamorosa.
La agencia mandaba chicas a Peter Stringfellow quien tenía un club nocturno y
quería caras frescas en él.
Otro hombre, llamado David Sullivan prefería las chicas rubias con silicona.
Muchas veces tomaban alcohol y se quitaban sus vestidos.
”¿Qué estoy haciendo aquí?”, “Esta no soy yo”.
Tiempo después, en octubre de 1992 empecé a trabajar en otro club nocturno en
Grecia, más precisamente en Patras, a unas cien millas de Atenas. En el
necesitaban seis chicas. Cuando llegamos fuimos a vivir a una habitación,
bastante sucia. Yo siempre tenía que vigilar cuando íbamos al baño. A la mañana
siguiente, nos llevaron a Patras, prometiéndonos un hermoso apartamento. Luego
descubrimos que era un hotel que no tenía ni seguridad, ni privacidad y con un
baño sucio para seis chicas.
-“Vamos, vamos”- dijo el conductor –“Vamos a ir al club ahora”-
-“Pero acabamos de llegar”- le dije
-“No importa, vamos”- Dijo Caro, otra de las bailarinas.
Bajamos del camión y llegamos a Patras, lugar que imaginé turístico con grandes
restaurantes y bares. Luego descubrimos que era un puerto comercial.
Entramos al club. Era muy oscuro y lleno de olor a cigarrillo. El piso estaba
lleno de pétalos de flores debido a la tradición de Grecia: Los hombres arrojan
pétalos de flores a las bailarinas.
El dueño nos dijo: -“Vamos chicas, bailad para mi”-.
Entonces le mostramos la rutina que hacíamos con “Hombre misionero” de Annie
Lennox y otro de James Brown. El se veía satisfecho. Solamente teníamos que
bailar detrás de dos cantantes. Estuvimos ahí por unas horas y fuimos hacía el
hotel que no tenía baño privado.
Yo compartía una habitación con Caro, que venía de Chesham y era muy educada. La
puerta no cerraba bien y cualquiera podía entrar. Yo había puesto una silla
atrás y Caro siempre se caía cuando iba al baño de noche.
Un día el dueño del club, después de nuestro primer baile nos dijo:
-“Bueno, ahora sentaros arriba de las mesas”-
-“Usted tiene que estar bromeando”- pero él insistió: -“Tienen que sentarse
arriba de las mesas y decirles “Hola” a los clientes”-
-“De ninguna manera”- le dije
Antes de dejar Inglaterra, nos habían dicho que después del show, debíamos decir
un pequeño “Hola” y después firmar autógrafos. Cuando me dijeron eso, imaginé un
club nocturno bien ubicado y con gente glamorosa, no un bar lleno de soldados
bebiendo.
Después de esa noche, decidimos no subir arriba de las mesas, y si nos forzaban,
simplemente nos iríamos. Pero después surgieron otros problemas: Al principio
nuestro horario era desde las nueve de la noche hasta la medianoche. Pero el
dueño lo cambió y debíamos trabajar desde la medianoche hasta las tres de la
mañana. Después lo extendió hasta las cuatro de la mañana, lo cual significa que
la cena que nos daban se suspendía y la cambiaron por un plato de sopa a las
cinco de la mañana.
El transporte que nos iban a llevar hasta el hotel, nunca existía, y terminamos
pagando un taxi todas las mañanas. Al principio nos habían prometido doscientas
libras por semana más un plus de quince libras por la comida, pero solo
recibimos ciento-ochenta libras en total.
Llamé a las otras chicas para hablar del tema y después llamé a la agencia en
Londres para que nos sacaran de ahí, pero lo único que hacían, era tratar de que
nos quedáramos y poner miles de excusas para que no volviéramos.
-“Solo una semana más”- decían –“Después os podréis ir”-
Todas las chicas teníamos sueños similares. “Skye” por ejemplo, quería ser
modelo y por años, lo había visto en distintas revistas.
Un día fuimos a las montañas, cerca de Patras... Skye era muy espiritual y
charlábamos acerca de los sueños y ambiciones. Yo le conté sobre mis fantasías
de niña. Ella sonrió y apretó mi mano: -“Geri, tú sabés que veo una estrella en
ti”-. Ella era muy dulce. La única chica con la que no me llevaba bien, era una
que tenía figura raquítica y me miraba mal porque me había costado años
aprenderme una coreografía nueva. Ella terminó siendo Strepper como Caro.
Lo peor vino después. Un día, habíamos terminado de almorzar, estábamos
volviendo al apartamento, cuando algo hizo que me diera vuelta. Un hombre estaba
detrás de nosotras. El nos mostró sus partes y empezó a masturbarse. Gritamos y
empezamos a correr. Cuando llegamos al apartamento le dije a Caro: -“¡Me voy a
casa!”- y empecé a poner mi ropa en la maleta... –“Me voy contigo”- dijo ella.
Tomamos el micro a Atenas con un conductor suicida que se la pasaba fumando.
Cuando llegamos al aeropuerto, nos dimos cuenta de que los vuelos a Londres,
estaban bloqueados.
-“Tiene que haber otro camino”-. Entonces volví al lugar donde vendían los
billetes:
-“Pueden ir en el avión que va a Budapest”- dijo el vendedor –“Desde ahí pueden
tomar el vuelo hacía Heatheon a las siete de la mañana”-
-“¿Budapest?”- pregunto Caro
-“Lo cogeremos”- Dije contando el último dinero.
Llegamos a Londres el 31 de octubre de 1992, y tres días después, renuncié a la
agencia y empecé a buscar otra. Ivone Paul, era la más glamorosa agencia de
modelos y decidí ir esperando tener éxito, pero mi “Book” era demasiado
pequeño.
-“No necesitamos bailarinas”- dijo Ivone sarcásticamente –“¡Dios mío, ¿qué
tienes en la cabeza?!”- me dijo.
-“Pelo “-
Ella se rió de mi y me sentí humillada. Tiempo después fui a otra agencia
llamada “MOT” donde trabaje muy bien. Lo más irónico, fue después de eso, Ivome
Paul se contactó conmigo y me dijo: -“Quiero que vengas a trabajar con nosotros,
querida” - Pero en ese momento, perdí el interés por ser modelo y no pude
olvidar su trato tan duro.
LEE OTRAS BIOGRAFÍAS OFICIALES EN CASTELLANO
Vuelve Atrás --->
|