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CAPÍTULOS 5 - ESTAREMOS EN CONTACTO


El último trimestre en Laine´s fue lo bastante duro como hacer a cualquier querer tirarse al río Thames. Simplemente sabiendo que no importa lo que hiciera, lo duro que practicase, cuantas horas pasara en la barra, cuando llegara el espectáculo final yo no estaría en ningún acto. Ningún Mr. Big me vería y diría "esa chica, la que tiene calidad de estrella, haz que me llame en cuanto baje del escenario". Ningún escenario de la calle 42 para Victoria Adams. Estaba sola.

Desde muy pronto mi madre me había apuntado a agencias de niños (esas eran diferentes de las agencias de modelos) y siempre iba a castings de anuncios, pero nunca conseguía nada. Louise sí (ella incluso hizo una serie para niños en la BBC), pero no yo, el patito feo con granos y dientes separados.
La fuente principal de trabajo era, como siempre, el "Stage", un periódico semanal que cubría todo, desde Shakespeare al cabaret, en una mezcla de trabajos, reportajes y noticias. Salía todos los miércoles y en el último trimestre nos sentábamos en corro, haciendo círculos en todos los anuncios que no fueran bailar en top-less en Taiwan o disparar pelotas de ping-pong de donde el sol no brilla.
Tres años de tener un sitio donde vivir y algo por lo que levantarte cada día estaban terminando. La mayoría de las chicas estaban contentas de conseguir un trabajo en un crucero: dinero corriente, sin gastos y poniendose morenas. Pero yo no quería pasar meses en un barco y no quería bailar con un montón de plumas en todo el cuerpo y sandalias color plata. Ya había tenido bastante de sandalias color plata en Laine´s. Quería trabajar en musicales del West End, siempre había querido.

"Bertie" era un musical nuevo basado en la vida de Vesta Tilley, que se hizo un nombre vestida con un sombrero y coletas cantando "Burlington Bertie". En su tiempo ella era una verdadera estrella del music-hall, pero al contrario que Marie Lloyd, Dan Leno o Charlie Chaplin, había sido más o menos olvidada.
A mi abuela y mi abuelo siempre les había gustado el music-hall, y recuerdo que mi abuela siempre estaba tocando ese tipo de canciones en el piano. Me acuerdo de cuando nos sentábamos todos juntos delante de la tele para ver "The Good Old Days" cuando nos cuidaban.
"Bertie" era una prueba abierta y no había favoritos. Por alguna razón yo estaba muy nerviosa: con "Starlight express" y "Cats" al menos sabías lo que estaban buscando. "Bertie" era un espectáculo completamente nuevo, así que quién podía saber lo que andaban buscando.
Ninguna prueba para un musical es siempre igual y nunca puedes estar seguro de lo que te van a pedir hacer. Algunas veces te hacen cantar "Cumpleaños feliz" todos juntos y entonces van y eligen, te señalan o tocan en el hombro diciendo sí, no, no, no, sí, no. Para mí era más facil que otras chicas cuando me decían el "no", porque era lo que esperaba. Sólo cuando estaba de vuelta en mi piso, sola, a veces me ponía a pensar en ello y llamaba a mi madre y le decía que no podía aguantarlo más y que no podía seguir.
"Ven a casa", diría ella. "Y saldremos a comprarnos un par de zapatos". Mi madre siempre ha tenido una gran creencia en la terapia de las compras. Mientras tanto, mi padre cogería el teléfono y me diría "No, no puedes rendirte a esa gente". Todavía todo lo que quería hacer algunas veces era abandonar. Fue mi padre el que de verdad me hizo continuar.
Esta vez nos dijeron que cantaríamos la canción que quisiéramos. Uno siempre lleva una pieza musical preparada y la mía era "Mein Herr", del musical "Cabaret". Era buena para mí porque el registro era bastante bajo. La mayoría de las otras chicas de Laine´s hacían algo como "The wind beneath my wings" o algo de "Miss Saigon". Mucho más técnico. Las chicas con voces fantásticas de verdad podían hacer algo de "El fantasma de la ópera" o "Los miserables".
Puesto que yo había hecho el curso de baile en Laine´s más que el curso de teatro, nunca había cantado mucho, pero siempre había sido capaz de improvisar algo y con "Mein herr" podía tapar que no era la mejor cantante haciendo todos los pasos de baile y apartando la atención de mi voz. No quería exponer mi voz, quería exponer mi personalidad.

Me vestí como siempre para las pruebas, con medias negras, leotardos negros, calentadores negros y zapatos de jazz negros. Todo muy negro porque alguien me dijo una vez que el negro te hace parecer más delgado.
Primero nos enseñaron una coreografía en grupos de unas quince. Después había una pieza de actuación (yo hice algo de "Shirley Valentine" de Willy Russell). Y finalmente la canción. Le das tu música al pianista y rezas para que no la toque deprisa. Cuando terminé, sólo me dijeron "Gracias, estaremos en contacto", la frase típica. Pero por una vez me fui sintiendome bien de verdad. De hecho había llegado hasta el final, hasta la canción. Unas mil habían empezado, pero sólo cincuenta llegamos a la canción.

La prueba debía haber sido antes de un fin de semana, porque yo estaba en casa cuando me llamaron.
"Para ti, Victoria", me gritó mi madre desde arriba de las escaleras.
Nunca se me habría ocurrido que podría ser de "Bertie". Realmente no esperaba oir nada de ellos, estaba contenta con haber llegado tan lejos.
"Nos gustaría ofrecerte la parte..." empezó la voz. Y yo estaba tan emocionada que no escuché nada más (lo que dijeron sobre los ensayos o incluso sobre el dinero). Mi oido simplemente se apagó. Quiero decir, nunca me habían elegido para nada. Tuve que llamarles más tarde diciendo que lo sentía mucho pero que estaba tan emocionada para asimilarlo y que si me lo podían repetir de nuevo.

Me sentía a punto de explotar: todas esas esperanzas, todas las veces que fingía que no me importaba. Bajé las escaleras de dos en dos gritando "Siiiiii", que vino a sonar como "iiiiiiiii" y vi la cara de mi madre muy preocupada. Fue sólo cuando la abracé tan fuerte cuando pudo imaginarse lo que pasaba. Tan a menudo había llamado a mi madre y a mi padre desde el colegio, llorando ("Nunca voy a conseguir nada, no voy a ninguna parte, quiero abandonar") y a través de las cosas eran ellos los que me hacían seguir.

Y después fue genial decir a todo el mundo que había conseguido el trabajo, especialmente a Maureen y Gwyn Hughes. Lo siguiente mejor fue ver como las favoritas abrían la boca como peces en el acuario, sin saber qué decir. Sería bonito pensar que Miss Laine se tuvo que comer sus palabras. Pero no llegó a tanto, creo que me dijo "bien hecho". Y estaba bien hecho. Mi parte fue uno de los mejores trabajos que nadie tuvo ese año.
Los ensayos empezaban en Londres a principios de agosto en el Sadler´s Wells. Para alguien que siempre ha querido bailar, Sadler´s Wells es uno de esos nombres que son como mágicos. Había estado allí tantas veces con Christine Shakespeare para ver al ballet. Pensaba en todos los grandes nombres que habían bailado en ese escenario: Alicia Markova, Margot Fonteyn. Ahí es donde todos los grandes ballets británicos empiezan. Y ahora estaba yo. Sadler´s Wells había sido reformado recientemente, pero era un teatro estilo viejo, mustio y con polvo y con todas las cosas que no suelen gustarme. Pero no me importaba.
"Bertie" lo protagonizaba Anita Harris como Vesta Tilley y su padre lo interpretaba Ron Moody, al que yo recordaba de "Oliver", la película, donde él hizo de Fagin. El libreto y las letras eran del marido de Anita Harris, Mike Margolis, el director era Stephen Tate y el coreógrafo era Irving Davies (un nombre muy importante en el negocio).

Estrenamos en el Teatro Alexandra de Birmingham, el 6 de septiembre, para una gira de seis semanas antes de Londres, el plan era hacer un tour antes de llegar al West End. La compañia (como se llama a todo el implicado en la producción teatral) era genial. En todos los sitios donde yo había estado antes (en el colegio, en la escual, hasta en Jason´s) la gente era envidiosa. Ahora todo el mundo quería ayudar a los demás y ser positivo. De las otras cinco chicas, una, Kate (la chica principal) había estado en Laine´s pero se fue antes de que yo llegara. Ella había estado en "Cats" y en "Starlight express" en el West End, así que yo estaba muy asustada de ella. Otra de las chicas había estado en "Bugsy Malone". Yo era una de las únicas que no había hecho mucho. Pero todas ellas eran chicas muy agradables y tenían mucho talento.

Una de las chicas (Camilla Simson) se convirtió en una buena amiga de verdad. Era muy alta, muy delgada con un adorable pelo rubio cereza y rizado y había entrenado para bailarina en Elmhurst y sólo paró porque era demasiado alta. Tenía una procendencia muy distinta a la mía, era de familia bien, pero entendida en un sentido antiguo. Hablaba muy bien y nunca hacía parecer que era rica, aunque tenía una casa en King´s Road en Chelsea, que le había comprado su padre. Camilla era una chica muy simpática, con mucho talento y muy divertida, y cuando llegó la hora de irnos a Birmingham compartimos albergue.
Los albergues de teatro es donde los actores y actrices viven cuando están de gira. El treatro te da una lista y después tu eliges por tu cuenta. El nuestro estaba en Edgbaston y nuestra guía se llamaba Marlene P. Mountain, si os lo podeis creer. Ella era la guía teatral de todas las guías teatrales. En su bolso tenía todos esos flyers y facturas y fotos firmadas de toda la gente del espectáculo que habían sido huéspedes a lo largo de los años. Y si no andabas con cuidado podía contarte todo sobre ellos y lo muy amiga que era de ellos. Pero en verdad era una mujer muy simpática y amable. No me acuerdo si estábamos allí seis u ocho de la compañía, pero uno se convirtió en un buen amigo: David Harrington. Además de los bailarines, la obra tenía a toda esa gente multi-talento que tiene que estar en el music hall. David hacía un personaje llamado Little Tich. Aunque era pequeño (de hecho era enano) parecía más maduro con bigotes largos y pelo fuera de control, pero era muy mono y un chico muy majo. Era bastante tímido haciendo cosas normales, pero se transformaba sobre el escenario.
Mi vida entera desde el momento que me levantaba hasta que me acostaba era el show. Comíamos en un chino y el te lo hacía el ASM (Mánager asistente del escenario). Teníamos ensayos de baile y ensayos de compañía y ensayos de canto. Además de ser una de las bailarinas, yo tenía un solo como bailarina y llevaba alas y una tiara con llamas de plata. El vestido era de hada, blanco con mucha brillantina y llevaba zapatos puntiagudos y medias blancas. Tenían que meterme en una caja de música de madera y entonces las puertas se abrían y las alas se expadían detrás de mí. No fue tan fácil porque pesaban y cambiaban el sentido del equilibrio.

También aprendí a hacer malabares. Empezábamos el número de espaldas al público, nos dábamos la vuelta y cantábamos "Lo que necesitas es un pequeño consejo" mientras hacíamos malabares. O en mi caso intentándolo. Mis pelotas siempre se caían al suelo (quizás había un modo mejor de escribir esto). Pero había problemas más serios. El show iba muy lento en ensayos y aunque íbamos a estrenar en un par de días había todavía cosas que no estaban bien o no estaban preparadas. Y la obra duraba cuatro horas, y esto no era "Guerra y paz". Stephen, el director, le echaba la culpa al guión, pero como había sido escrito por el marido de la actriz principal, no se podía hacer nada. Entonces antes de la primera actuación él se fue. Nadie sabe si le echaron o se fue.
Nunca olvidaré ese ensayo de vestuario. Había una escena, cerca del final, en la que estábamos todos vestidos como soldados de la Primera Guerra Mundial en frente del famoso poster con el dedo señalando "Tu país te necesita". Odiaba esa escena porque los uniformes estaban hechos de material malo. Al final subíamos una rampa y empezaba la cosa pirotécnica. Y justo antes de la explosión, miro al auditorio y veo a dos personas vestidas con el mismo uniforme que llevo yo. Y me doy cuenta que son mi abuela y mi abuelo. Curiosamente no recuerdo sentirme sorprendida. Después llegó el gran "booom" y todo el humo. Volví a mirar, pero ya no estaban.
Algo así pasa y uno no sabe si simplemente ve cosas. No duró más de unos segundos, pero lo recuerdo tan claro: mirar y decir, son ellos. Viendome a mí subida entre los dioses.

No se lo conté a nadie, ni siquiera a Camilla. La gente no suele creer cosas así y no quería que me llamaran infantil. Pero tan pronto como ensayamos al escena final, llamé a mi madre y se lo conté. Ella dijo "Oh tu abuela y tu abuelo, si estuvieran aquí estarían tan orgullosos de ti".
De hecho estábamos bastante acostumbrados a los fantasmas en mi familia. Mi padre, que no es tan así, vio a una mujer con un vestido marrón en las escaleras, un domingo a la hora de comer. Mi madre salía de la cocina y dice que tenía los pelos de punta. Años después mi madre conoció a una mujer mayor cuyo marido había ido a la escuela en nuestra casa y le preguntó qué llevaban puesto las profesoras. Dijo que había dos profesoras y que una de ellas, la directora Miss Broad, solía llevar un vestido marrón.
Para la primera noche de "Bertie" (el "estreno mundial") vino toda mi familia, incluido Mark, y yo estaba muy emocionada. Recuerdo bajando las escaleras del escenario y ver todas sus caras sonrientes... todas menos una. Cuando todo el mundo me había felicitado ya, me acerqué a Mark, sintiendome muy muy muy feliz.
Mi primer espectáculo profesional, una verdadera prueba de fuego.
"Entonces", dije cogiendole del brazo, "¿te ha gustado?". Todo lo que dijo fue: "Ha estado bien". De repente fue como si el mundo se pusiera negro.
¿Alguna vez habeis notado que la gente que es tacaña con el dinero es tacaña también con las cosas que no cuestan nada? ¿Que le habría costado a Mark decir algo positivo? ¿O algo simplemente? No quiero halagos sin parar (no tiene sentido eso) pero algún tipo de reacción habría estado bien. Lo cierto era que él era tacaño.

Y aunque no me gustaba admitirlo, creo que sabía que Mark cogía dinero de mi madre para comprarme regalos, antes que gastarse el suyo. Pero lo que de verdad me dolió fue el anillo de compromiso. Un anillo es un símbolo de lo mucho que amas a alguien. Por eso, cuando encontramos un anillo que nos gustó en Hatton Garden yo estaba muy contenta. Él iba a darmelo en la fiesta de compromiso. Pero entonces él descubrió que podía conseguir algo similar pero más barato a través de uno de sus amigos. Compró el otro. Nunca sentí lo mismo por ese anillo. Y cuando rompimos, lo tiré. Como he dicho, un anillo es un símbolo.
Bien, entonces el show era largo y quizás yo no era candidata a un premio, pero ¿era mucho pedir que mi novio dijera algo agradable? Mark odiaba cuando otro era el centro de atención.

El problema era que realmente él quería estar arriba en el escenario. Mark Wood era miembro de la Asociación Harlow de Dramaturgos amateurs, y ninguno de nosotros lo sabía. Me acuerdo que un show que él hizo era "El Selor Algo y el Increíble Pastel de pizza". Era un show para niños, pero incluso los niños merecen algo mejor. Y no sólo yo lo pensaba, había ido con muchos amigos y todos pensábamos que era basura. Pasé toda la noche a su lado. Mark pensaba que era el próximo Laurence Olivier pero en verdad era el próximo Timmy Mallett. Pero él no lo veía. Y le pedí que no lo hiciera, pero él decía que yo sólo lo decía porque estaba celosa.

"Bertie" duró seis semanas y disfruté cada minuto de ello. Ganaba 250 libras a la semana (una fortuna) y como regalo a mí misma, fui a Londres y me compré un bolso de Padra y unos zapatos de Patrick Cox. Eran lo nuevo y todo el mundo los quería. Así que Louise y yo nos levantamos muy pronto una mañana y esperamos a que abrieran la tienda. Las dos nos los probamos (tenemos la misma talla) pero yo sólo tenía dinero para un par.
Mientras tanto, otro director llegó para inentar darle forma al show, así que además de actuar cada noche (con cambios en el guión) ensayábamos por el día. Justo hasta el final todos creíamos que iríamos al West End, habíamos tenido buenas críticas. Pero nada pasó y la cosa se acabó. De vuelta a la cola de castings otra vez.

Una cosa que saqué de "Bertie" fue mi tarjeta de Equity. En aquellos días la unión entre actores era algo cerrado (significa que no podías trabajar en el West End sin esa tarjeta). También significaba que tenía que cambiar mi nombre, no podías usar tu nombre si otro miembro de la unión de actores lo tenía, aunque fuese tu nombre real. Había una Victoria Adams registrada ya en Equity. Así que Mark "Cerebrito" Wood sugirió Victoria Wood. ¿Por qué no pensé en ello? Pero añadir el Wood no era tan mala idea y me convertí en Victoria Adams-Wood. Estaba en mis libros de cuentas y todo, así que era como darle la razón a él.

Conseguir un trabajo sin un agente es tan difícil como conducir sin claxon. Puedes hacerlo, pero es odiosamente duro. Debía haber escrito como a unos cincuenta agente diciendoles que vinieran a ver el show, pero ninguno se había molestado en contestar. La agente de Camilla llegó y muy dulcemente me cogió, pero a pesar de ser maja me conseguía obras normales y yo quería hacer musicales.
"Contacts" es una revista muy fina, pero es la biblia del mundo del espectáculo. Está llena de listas: agentes, directores de castings, compañías de producción, teatros, de todo. Así que todos los fines de semana durante mi último trimestre en Laine´s, me sentaba en el estudio de mis padres y escribía a todo el mundo que estaba en las listas. Empecé por el principio y avancé hasta el final. Me llevó semanas y semanas.
Tuve unas cuantas respuestas del tipo "gracias, pero no, gracias" y eso era todo. ¿Abandonar? No. Aunque quería hacer musicales, estaba dispuesta a hacer anuncios, videos pop, shows de intercambio, todo.

Primero, hice la ronda de las agencias de bailarines y me apunté a una, Dancers. Solían mandarme a pruebas, pero había siempre un ambiente de zorras, yo acababa de salir de la escuela y allí había profesionales de verdad. Yo llegaba en leotardos y ahí estaban ellas con tacones y todas maquilladas. Y hacían comentarios sobre mi mala piel y el pelo marrón y "mira su doble carrillo". No necesitaban hablar de mí, me iba directamente. Nunca fui tan rápida en acostumbrarme a las cosas y el ambiente era muy intimidante.
Después fueron las agencias de modelos; aunque sabía que no era muy alta para la pasarela, me hice una tarjeta-Z (nota del traductor: "Z-Cards" es el nombre de las fichas de las modelos, que tienen sus datos: altura, peso, fotos, etc.) antes de salir de la escuela. La única agencia que pidió verme fue MOT (Modelos de nuestra ciudad). Graciosamente, era a la que Geri pertenecía. Fueron agradables, pero No.
Además de todos los demás tipos de agencia, me uní a las agencias de promociones. No tenía nada que ver con bailar, era sólo ganar dinero. Para hacer trabajo de promoción no tienes que hacer nada salvo parecer un poco una chica bollito. Repartí panfletos, globos para los niños, ponía perfume a los clientes de una tienda. Era Yves Saint Laurent y era muy fuerte. Solía trabajar horas y horas, desde que la tienda abría hasta que cerraba. Había una máquina de video que ponía los mismos anuncios una y otra vez, todos de perfumes de Yves Saint Laurent. Me los sabía de memoria. Cuando alguien pasaba tenía que decir:
"Buenos días, señora. ¿Le gustaría probar la última fragancia de Yves saint Laurent?". Sonrisa. Spray. Sonrisa. Una y otra y otra vez. Y algunas personas eran muy maleducadas. Como si quisiera yo llenarme los bolsillos con eso. Es por eso que ahora, cuando estoy en Harrods o donde sea, aunque no quiera ningún perfume siempre digo "No, gracias" muy educada y con una sonrisa. Porque sé lo que es estar ahí y hacer hora tras hora.
Ganaba 35 libras al día. Mi madre y mi padre me hacían poner una tercera parte en una cuenta por separado para cuando viniera el hombre de Hacienda pidiendo dinero. De hecho, nunca tuve que pagar impuestos porque no ganaba lo suficiente. Pero me enseñaron lo que necesito saber ahora.

La semana típica empezaba el miércoles con la salida del "Stage". Señalaba todas las audiciones que me interesaban y las contrastaba con mis horarios de trabajo. Hacía una nueva cada semana, era muy organizada. El horario tenía ya aduciones señaladas por agentes. Después yo iba a las audiciones, que solían ser en el West End a la vez que las clases, así que intentaba meterme en una clase siempre que podía.
Una vez que confiaron en mí, la agencia de promociones me buscó a otras chicas para trabajar. En otras palabras, mis amigas. Recuerdo repartir panfletos con una amiga de Louise llamada Simone, una chica muy divertida con el pelo rojo claro y una personalidad de fiera. Y estoy allí, parada y pensando "no quiero hacer esto, quiero ser bailarina". Y cuando me miraba mal la gente pensaba "Escuchad, pringaos, algún día vereis. Voy a ser famosa".
Entonces Simone decía "¿Qué estamos haciendo aquí paradas repartiendo panfletos, Victoria?".
"Es el trabajo, Simone, ya lo sabes. Es por lo que nos pagan".
"¿Y por que no los tiramos a la basura, simplemente?"
"No podemos hacer eso", estaba tan shock.
"Por supuesto que podemos. Los ponemos al borde de la bolsa y los tiramos a la papelera". Así que lo hicimos. Pero no lo volví a hacer, tenía miedo de que me descubrieran.

Con el dinero de "Bertie" cambié mi Fiat Uno por un Suzuki jeep (no un Vitara, uno de los viejos). Un amigo de mi padre lo cogió una vez y lo describió como una máquina de coser con ruedas. No era rápido, no era práctico, pero era un convertible (negro e inmaculado). Quiero decir, que guay es eso, ¿verdad?
El mejor trabajo fue en el "Daily Mirror". (Apuesto a que nunca te has dado cuenta, Piers). Un auténtico trabajo de chica bollito: teníamos que llevar unas camisetitas con el nombre del periódico en letras rojas, una gorra blanca con letras rojas, pantalones negros ajustados y botas negras. Solían usar a bailarinas porque parecían más respetables. Así que el "Mirror" me dio una lista de anunciantes y yo tenía que ir a ver si querían anunciarse en el periódico. Si querían, les daba una camiseta o un bolígrafo. Me llevaba a mi hermana a trabajar.

El primer día no fue muy malo, al menos sabíamos dónde nos metíamos. Pero desde ahí fue como hacer un puzzle sin la foto. Cada día íbamos a un sitio distinto, nos perdíamos y no hablábamos con los agentes.
Mi vida en ciertos momentos fue bastante surrealista. Una semana me llamaron de Dancers. Un trabajo, un poco inusual, me avisaron, pero que pagaban bien. "Tienes que ser flexible y saber bailar".
Me pusieron un traje color carne y me tenía que poner de cuatro patas y arquear la espalda imaginando que alguién estaba teniendo sexo conmigo (mientras me grababan). Lo que estaban haciendo era una pintura creativa, era por eso que querían las posturas raras, para que sirviera de modelo al artista.
Era arte. No había segundas intenciones (tengo que admitir que mi habilidad para bailar y mi espalda las puse hasta el límite).

La siguiente vez me pidieron ser modelo, pero sólo hace un par de años. Un doctor de cirujía estética contactó conmigo y me dijo que había estado años buscando las orejas perfectas y que sólo las tenía Posh. Así que me pidió si podía sacarme unas fotos para usarlas como modelo. Nadie sabría que eran mías, me prometio, sólo quería mis orejas. Pero al final pensé: no. Mis orejas son originales y si ya hay mucha gente por ahí imitándome, ¿por qué ponérselo fácil? Después de tantos años preocupandome de cómo era mi aspecto y no sabía que tenía las orejas perfectas... ¿Por qué no podría tener la complexión perfecta, el pelo o el pecho? Seamos claros, ¿a qué mono le importa como son tus orejas?
Quizás debería haberlas asegurado, Jennifer López ha asegurado su trasero, ¿así que por qué no las orejas de Posh?

Uno no suele hacer pruebas para trabajos de promoción, pero el siguiente trabajo era buen dinero, 150 libras al día, y por ese dinero el tio quería saber lo que iba a tener. (Por eso yo le había dado "Mein Herr"). Todo lo que tenía que hacer, me dijo, era pasar el día con él y sus amigos en una carrera de coches. Me recogerían en coche y me llevarían en coche, así que ¿por qué no? Ese día no sé que esperaba o para qué pagaba. Había seis chiquitas guapas y yo. LLegó un momento que nos dio 50 libras a cada una sólo para apostar. Por lo que yo sabía nadie más estaba involucrado, pero fui tan inocente de no cogerlo. Si fuera ahora, sería más cínica. Quiero decir, ¿qué demonios hacía dandonos tanto dinero? Te puedes imaginar como las chicas jóvenes se meten en situaciones curiosas.

Después, un miercoles, después de navidad debía ser, vi un anuncio en el "Stage", tan pequeño que podría habérmelo perdido. "Se buscan cantantes femeninas para un grupo de pop". Y un número de teléfono de Londres. No era exactamente el West End y no era exactamente un musical, pero, ¿por qué no?

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