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CAPÍTULOS 7 - LAS CINCO FAMOSAS


Maidenhead fue otro ensayo, Chris lo explicó cuando me llamó, pero esta vez durante más tiempo. Nosotras trabajaríamos en nuestras voces y hábitos durante el día y viviríamos juntas en esta casa para ver cómo nos llevabámos.
Todavía no sabía si habría conseguido el trabajo, ninguna de nosotras lo sabía. Esto significaba que en ningún momento podíamos relajarnos; sabíamos que en cualquier momento nos podrían decir: “Lo sentimos, pero esto no ha funcionado.”
Vocalmente todavía nos quedaba mucho, pero Pepe dijo a Bob y Chris que con un poco más de tiempo nos podría poner en forma. Ella aconsejaba que todo dependía de tratar de armonizar nuestras voces. No dijeron cuanto tiempo íbamos a estar en Maidenhead. “Unas pocas semanas”, me dijo Chris por teléfono. “Un mes, o dos”, le dijo Bob a Geri.
La casa pertenecía a Chic. Era típica de los años sesenta, pero había sido decorada recientemente, así que por lo menos estaba limpia. Las dos Melanies y Geri se quejaban cada vez que la puerta de un armario estaba abierta, como si fuera el Ritz, de todas formas la casa era bastante pequeña comparada con cualquier lugar en el que yo he vivido antes. Creo que esta vez fue la primera vez que me di cuenta lo diferentes que eran nuestros ambientes.
Había dos habitaciones y media; compartía la más grande con Michelle. Tenía una alfombra azul, y la pared pintada de un color amarillo floral, guardarropas blancos y un aparador blanco.
Bonito, pero los edredones no iban a juego. Las dos Mels tenían que compartir una cama doble. La llamábamos la “habitación del sexo”, porque las paredes eran rosas, una alfombra roja y Mel B puso una bombilla roja en la principal lámpara. No pantalla. Geri tenía una habitación que era poco más que un armario. Nunca tuvo cama propia, sólo un colchón. Sólo había un baño y Mel B solía irritarnos porque lo ocupaba, tumbada en la bañera durante horas cantando canciones de Zhane como “Groove Thang”. Ella tomaba al menos dos baños al día. Y de nuevo yo era diferente. Ella estaría allí tamando un baño y como nunca cerraba la puerta las otras chicas entraban para orinar. Yo era la única que cerraba la puerta. Pero al final acabé haciendo lo mismo y solía orinar en frente de ellas. Esa fue la confianza que llegamos a coger.
La cosa que me gustaba de la casa es que era luminosa. Tenía grandes ventanas. Todavía sigo con eso de la luz. La luz y el sol pueden hacer todo parecer mejor cuando te sientes un poco triste.
Un lugar donde vivir y un lugar donde ensayar, ¿qué más podía pedir una chica? Bueno, de hecho, un poco de dinero para vivir. Durante unas pocas semanas subsistimos de estar en el paro, ninguna de nosotras quería ser insistente y pedir dinero en este escenario. Fue sólo después de un mes cuando dijimos que teníamos que tener algo. Ellos aceptaron en darnos 60 libras semanales.
Nadie decía cuando tiempo iba a durar esto, pero decidí que era el mometo de persuadir. Sabía donde estaba y lo que quería ser. Lo siento, Steve.
Trabajábamos cinco días a la semana. Sobre ocho horas, en los estudios Trinity sobre las diez. Dos días a la semana Pepe venía durante cuatro horas, los otros tres días eran para nosotras. El dueño de los estudios Trinity se llamaba Ian. Tiene 45 años y es calvo con barba y no le gusta nadie que esté en el mundo de la música, es como tu tío, poco elegante pero un buen tío. A él le gustaba que estuviéramos allí porque eramos las primeras en usar los estudios, creo que una vez fueron utilizados como escuela y el estaba intentando transformarlos en estudios de grabación profesionales. Tuvo un sueño. Tuvimos un sueño y él verdaderamente lo levantó y captó la onda viéndonos ensayar. Incluso Bob y Chris tuvieron un sueño. Había mucha gente que estaba trabajando junta.
Para esta época habíamos averiguado algo sobre Bob y Chris. No éramos su primer proyecto - produjeron algo que había descubierto Bros, pero justo cuando Bros iba a hacerlo grande, ellos firmaron con otra persona.
Chic nunca paraba de decirnos que había sido el mánager de “Three Degrees”, un grupo femenino de los setenta. A causa de “Three Degrees” el conocía todo lo que había que saber del mundo del pop. Que nostoras debimos haber sido una pena, ¿una pena?. Una pena fue lo que mi madre había hecho con su pelo, iba de mano en mano con tinte rosa. Eso fue como una vuelta atrás a los viejos tiempos, ¿qué hay sobre llevarnos a Top of the pops?.

“No te olvides de lo importante”, dijo él. “Controlé a las Three degrees y ellas añadían pena a lo imprtante”. Pero después se encendió otro cigarrillo, lo movió en el aire y parpadeando los ojos, dijo: “bien chicas, hay algo más”, y nos pidió que bajáramos a su casa en Bray, que estaba detrás del Thames, para nadar en su piscina. Nadie sabía realmente de donde había sacado su dinero. Decidimos que era mejor no preguntar.
Tracy, su esposa, era una buena persona, muy guapa y más joven que Chic. Tenían dos preciosos niños pequeños, muy bien educados. Chic era un romántico, tenía allí las iniciales “T” y “C” puestas en mosaico al fondo de la piscina. Fue cuando estabamos nadando en su piscina la primera vez que se fijó en mi peso.
“Haznos un favor, Vic”, dijo él hechando un vistazo al traje de baño. “Pierde un par de kilos, ¿lo harás?”
Desearía haber desaparecido. Me sentí muy mal. Pero de todas formas me dije a mi misma: “no soy mucho más grande que Mel C, ¿verdad?”. Unos pocos días después Mel C me contó que él le había dicho lo mismo a ella.
En nuestro ensayo tuvimos esas tres canciones para aprender de una cinta grabada por una cantante. No eran malas, pero tampoco demasiado buenas.
Todo el mundo dijo que eso nos ayudaría a tener una cantante líder. Todos excepto nosotras. No queríamos una cantante líder. Nos gustábamos así porque todas queríamos darnos una oportunidad. Así fue como empezamos y así fue como permanecimos. Cantaríamos una línea o dos cada una, después lo mezclaríamos juntas para los coros, después alguna cantaría la primera parte del verso, después volveríamos al coro, luego otra cantaría el intervalo, y otras dos harían los versos intermedios, por ejemplo.
Nuestro problema se hallaba todavía en armonizar. Básicamente fue volver a empezar a usar nuestros oídos, dijo Pepe. Escuchar lo que otras personas están cantando es muy imporatante, escuchar sus tonos y sus timbres. Y todo esto es bastante difícil, tienes que ser muy disciplinado, aprender a seguir al solista, para luego volver y armonizar cuando alguien esté al micrófono.

El baile fue fácil para mi y para las dos Melanies, pero para Michelle y Geri fue un contínuo camino cuesta arriba. Michelle tenía un gran problema con el ritmo. Nada de lo que hicimos pareció hacerselo más fácil. Así que cuando nosotras bailáramos estaríamos mirándola y dándo ritmo a sus piernas:

“Cinco, seis, siete, ocho
Levanta tus piernas
Escucha la puñetera música, Michelle”
Pero era desesperante: ella tenía menos ritmo que una hormigonera. Tenía una buena voz, pero no para el pop, era más bien una voz de orquesta.
De alguna manera fuímos un poco crueles con Michelle, pero después estuvo preparada para ello. Cuando las cosas se ponían duras, en vez de derrumbarse, recordaba que necesitaba un bronceado y salía al jardín. Tampoco ayudaba el que ella viniera de ambientes tan diferentes a los nuestros. Mi familia podría haber sido mejor que las familias de las otras chicas, pero teníamos mucho en común. Michelle era diferente. Vivió en Oxford y tuvo una plaza en la universidad. No pensaba de la misma forma que nosotras. Nunca tuvo el sueño.
Geri tuvo el sueño, pero le faltaba entrenamiento - para ser honesta ella no sabía lo que hacia la mayor parte del tiempo y esperaba que nadie se diera cuenta. Lo que ella tenía era más ambición que todas nosotras juntas, estaba totalmente centrada, totalmente a su bola. A veces querías que se callara, pero es que era Geri.
Melanie C era fantástica, muy paciente, pasaba horas después de los ensayos ayudándola y Gei trabajó muy duro. De vuelta a la casa, mientras el resto de nosotras nos tumbábamos para ver “Home and Away”, Geri repasaba los pasos de los bailes. Sí, era frustrante ver que podíamos haber ido más rápido si no hubiéramos estado retenidas por dos del grupo, pero podemos perdonar a Geri, por lo menos lo intentaba. Mientras que Michelle no podía llegar.
Al principio hablabamos sobre ello entre nosotras, pero al final decidimos que teníamos algo que decir a Bob y a Chris. Por ahora sabíamos que aunque Bob pudiera parecer bastante severo, era en realidad un buen tipo.
Aceptaron, Michelle tendría que marcharse,

Michelle se marchó durante las vacaciones de verano. Tenía una plaza en la universidad para ir, así que no nos sentimos demasiado mal, aunque me hubiera gustado tener la oportunidad para despedirme. Partcularmente me sentí mal, porque después de todo yo compartía una habitación con ella durante dos meses - pero de hecho, librarnos de Michelle nos unió aun más.
Y esta no sería la última vez que perder a alguien nos haga más fuertes entre nosotras. Sabíamos que teníamos que buscar a alguien más. Incluso cuando Michelle no funcionaba, nos sentíamos bien como quinteto. Michelle se había fijado en la parte, pero en el interior estaba equivocada. Lo que necesitabamos era alguien como nosotras, fuerte y adicta al trabajo, pero rubia.
¿Conocíamos a alguien así? Nosotras no, pero Pepe sí. Hace un par de años estuvo enseñando a una chica llamada Emma Bunton. Durante el descanso Pepe recuperó su dirección de la escuela donde había estado dando clases, y habló con ella. Después Emma conoció a Bob, Chris y Chic. Le preguntaron que si quería venir y pasar algún tiempo con nosotras para ver si encajaba y si su voz armonizaba con la nuestra.
Finalmente fue “Us”, o “Touch”, como Bob y Chris habían decidido que deberíamos de llamarnos. Estuvimos mucho tiempo insistiéndoles para que nos pusieran un nombre. “Pero no arregla nada el tener un nombre”, nos decían. “No estais haciendo nada todavía”.
Me gustó bastante el nombre de “Touch”.
Decidimos que deberíamos ir a buscar a Emma a la estación, así que nos metimos todas en el coche de Geri. Era una tarde muy soleada y Geri llevaba unos pantalones cortos y ajustados blancos, y un top rojo a rayas que todavía sigue llevando, llevaba el pelo con dos coletas, unos calcetines con rayas blancas y negras y unos grandes zapatos de plataforma. Este fue un día francés, todo lo que ella necesitaba eran algunas cebollas alrededor de su cuello, una bici, y se iría. De cualquier manera, típico de Geri fue aparcar en doble fila y dijo que saldría a buscar a Emma mientras nos quedabamos en el coche para evitar luego los atascos.
Es divertido pensar en ese lugar donde las cinco nos conocimos por primera vez. Puedo verlo ahora. Emma andando detrás de nosotras con su madre, llevaba un pequeño vestido blanco, calcetines blancos y deportivas, un largo y liso pelo rubio, una piel clara y una gran sonrisa - como si acabara de actuar en la escuela, y tenía 6 años en Sylvia Young. Y parecía muy jóven, de hecho era la más joven, aunque tenía más experiencia en el trabajo que todas nosotras juntas. Emma hizo “Grange Hill” y “EastEnders”. Después de unas pocas horas de conocer a Emma ya congeniábamos. Algunas miradas, algunos saludos. Sabíamos que esto iba bien.

Cuando Emma se mudó a Maidenhead era la primera vez que se marchaba a vivir fuera de su hogar. Ella y su madre se llevaban muy bien, la primera vez que las vi en la estación estaban hablando y estrechando sus manos al mismo tiempo.
Emma ocupó el lugar de Michelle en mi habitación. Al igual que yo, Emma encontró difícil estar lejos de su familia y ambas solíamos ir a casa cada fin de semana. Como vivía en Finchley siempre la llevaba.
Eso fue lo único malo de estar con las chicas (el estar lejos de casa). Por lo menos durante la semana. Vendí el jeep y me compré un Renault Clio. Era negro y automático, mejor para los viajes largos. Geri y yo eramos las únicas con coche, y cada día solíamos montar en su Fiat Uno para ir a trabajar porque a Geri le gustaba conducir, y a mi no, y menos cuando tenía a Mel B al lado diciendo todo lo que tenía que hacer y todas estaban cantando alto. No podía soportarlo.
También me sentía muy orgullosa de mi nuevo coche, limpiándolo todo el tiempo ya que no me gustaba la suciedad. Cualquier mancha en el coche me volvía loca.
¿Cómo llegábamos a los sitios?, pues es que no lo sé, porque Geri es una pésima conductora. No tenía concentración ninguna y muchas veces tenía pequeños choques, y tu te preguntabas q como el coche podía pasar la ITV.
Melanie C era más organizada que yo. Ella estaba muy orgullosa de la casa. Al principio Mel solia ordenar y limpiar todo. Acabamos turnándonos para hacer la limpieza y la colada, aunque siempre Mel C hacía un poco más. Si veía que había que fregar los platos y no era su turno, lo hacía igualmente. Tampoco Mel podía soportar la suciedad.
El frigorífico estaba cubierto de posters y pegatinas de las revistas “Smash hits” y “Top of the pops”. Mel C era una gran fan de Take That, y tenía pegatinas de Robbie Williams en el frigorífico, mientras yo las ponía de Jason Orange. Geri era fanática de George Michael.

No teníamos teléfonos móviles en esos días, pero Chic nos consiguió un teléfono de pago, pero pronto averiguamos que si lo desenchufabas y conectabas un teléfono normal en la cajetilla, podías hacer llamadas gratuitas. Sólo teníamos que estar seguras de conectar el otro teléfono cuando Chic regresara.
Hacíamos la compra una vez a la semana en Tresco’s, pero nunca cocinábamos comunmente porque a cada una le gustaba una cosa distinta, a mi me encantaba el queso y las galletas saladas. A Emma le gustaba la comida infantil. Seriamente, Geri parecía vivir en la nada.
Emma y yo nunca pensamos que la casa de Maidenhead fuera un hogar, era más que nada un lugar donde estar de lunes a viernes. Para Geri y las dos Melanies era diferente. Geri, siendo la mayor, había vivido por su cuenta durante años y las otras dos venían del norte, demasiado lejos para ir a casa los fines de semana, aunque a veces Mel C iba a Sidcup, en Kent, donde tenía algunos amigos del instituto. Así que Mel B y Geri solían pasar juntas los fines de semanas y eran mucho más que compañeras. En esos días pensaba que estaban bastante locas. Si les apetecía irse a un pub a las dos de la mañana, se iban.
Solía volver después de un finde semana a la casa y encontrar todas mis ropas tiradas por ahí, porque las habían cogido prestadas, pero no las habían vuelto a poner en su sitio. No me importaba que cogieran mi ropa, siempre nos prestábamos cosas, sólo deseaba que las trataran con cuidado, y no que las dejaran manchadas con restos de maquillaje. Sólo porque tenía más cosas, no se dieron cuenta de que a mi me importaba.
En esos días, cuando Geri estaba realmente delgada y yo era más grande, ella me dejaba sus sujetadores porque teníamos la misma talla. Se llamaban “Cross your hearts”, fabricados por Playtex, y los llevábamos debajo de pequeñas camisetas. Geri tenía su propio estilo, nunca se ponía nada normal y ella fue la que empezó a usar las camisetas pequeñas.
“¿A quién diablos pertenece este sujetador?”, solía preguntar mi madre cuando encontraba alguno de esos sujetadores en mi colada. Los sujetadores de Geri eran un poco adefesios, como los que se llevaban en la Segunda Guerra Mundial.
Volviendo los fines de semana a casa no era tan fácil. Me gustaba ir por mi familia, pero había una nube oscura sobre todo llamado Mark. Él todavía seguía viviendo en mi habitación. Mientras, yo seguía diciendo que debería buscarse otro sitio por su cuenta, pero él entonces sólo diría que quería desacerme de él. Y era la verdad, pero tenía miedo de quedarme sin novio que diría: no, no, es mentira.
Pero, ¿qué hay sobre tener un novio con el que nunca sales?. La excusa de Mark era que necesitaba ahorrar. Y ciertamente estaba ahorrando, mis padres siempre le andaban ofreciendo una paga, pero él siempre la rechazaba. Así es que, ¿para que estaba ahorrando? ¿Unas vacaciones románticas para dos? No. Sólo nuevas piezas para su coche, un Escort RS Turbo.
Después de todo, no podía ser menos que los otros conductores de carreras en la quedada de los domingos en Southend.
Yo salía con las chicas durante la semana. Había un club nocturno que frecuéntabamos en MaidenHead, llamado Avenue. Me acuerdo de Geri subiendo a la cabina del D.J., cogiéndo el micro y gritando: “¡¡Sólo que sepáis todos que las Touch están aquí!!”, como si fuéramos una banda que la gente conociera...
Todas teníamos mucha energía. Íbamos a la pista de baile y geri estaría arriba en la plataforma. Estaríamos bailando hasta que nos hecharan de allí.
En un tiempo Emma tuvo un novio llamado Chris que era griego, y yendo a casa los viernes noche en el coche, estaríamos hablando de nuestros problemas con nuestros novios. Chris y ella estarían hablando sobre el club y el DJ y de cómo yo pretendía saber de lo que estaba hablando. Pero no lo hice. Todo lo que sabía era el Harlow Mill y el Quiz Night.
¿No quieres saber lo que pensamos de él, Tor?, dijeron las chicas cuando Mark bajó a verme una vez.
Tuve una idea, le tratarían como si el fuera alguien en Harry Enfield. Es un imbecil. No podías acusar a las chicas de no ser honestas, especialmente Mel B. Ella siempre diría lo que pensaba o algo que la metiera en problemas, como ser expulsada del instituto.
“Ahora escúchame, Vicky”, era la única que me llamaba Vicky. Solía odiarlo, pero ya no importaba. Cualquiera de nosotras podría hacer lo que quisiera y no pasaría nada.
“Ese mamarracho te tiene controlada. Solo desazte de él, y vuelve a ser respetada.”
Después alguno de los otros se nos uniría. Quiero decir: “ Vic, para un momento. Esos zapatos de armani no pegan para esa nariz, ya sabes”.
Mark no tenía un gran sentido de la moda, la forma en la que vestía, con esos pantalones subidos hasta tan arriba.
Por lo que yo sé, ellos le dejaron tan solo que se obcecó conmigo, todavía era mi novio y yo sentía que tenía que estar con el. De hecho, me sentía un poco avergonzada estando con él. El siempre había sido muy delgaducho, pero finalmente yo empezaba a ver que todo alrededor de él no me gustaba. No tenía coordinación ninguna y bailaba muy mal. Era como el peor bailarín del mundo.
Seguía siendo un poco reservada, pero al sentirme dentro de las chicas empecé a entrar más en su onda, pero cuando estaba con Mark era como si no apeteciera verlas.

Nuestro set de tres canciones se había convertido en un showcase de cinco canciones. La idea fue que Chris y Bob invitarían a gente como productores de discos y compañías de discos, para ver el gran talento que teníamos. Así que esto fue para lo que estuvimos ensayando semana tras semana. Solíamos decir: “si vamos a hacer ese showcase, ¡¡hagámoslo!!”. Y la respuesta: “No, hasta que no estéis preparadas”. Pero ya nos aburriamos de cantar siempre las mismas canciones, las mismas rutinas, y sabíamos que no queríamos estancarnos. Junto con los ensayos, seguíamos dando clases de canto con Pepe dos veces por semana con sus escalas y respiraciones. ¿No se daba cuenta de que no podíamos cantar escalas tan altas al principio?. La manera en la cual nos gustaba cantar, la practicábamos de vuelta a casa. Como no había mucho dinero, nos sentabamos unas al lado de las otras y nos entreteníamos. Y Geri diría: “vamos a hacer un medley con canciones de Madonna”, entonces alguien comenzaría con Like A Virgin, luego con Papa Don’t Preach, y después alguien pasaría a Tina Turner o a Stevie Wonder. Mel C tenía un vídeo de Take That y solíamos ponerlo para copiar sus pasos de baile. Teníamos ese gran espejo que ocupaba toda la pared de la habitación, de tal manera que cuando ensayábamos, nos veíamos en el espejo. Pero teníamos que hacer turnos, ya que en el espejo sólo cogía una persona.
Las dos nuevas canciones eran igual de aburridas que las primeras tres. Intentamos improvisar las letras de una de las canciones, pero no fue muy bien. Pero ellos querían convertirnos en lo que ellos pensaban, y eso no nos gustaba, por lo q nos hacía más fuerte. Si así era como lo querían, escribiríamos nuestras propias canciones.
Se convirtió como en una misión. Geri tenía un pequeño Casio, y me acuerdo de nosotras sentadas en la mesa tocando musicas y elaborando canciones y letras. Muchas veces nos quedábamos hasta por la mañana componiendo. Ninguna de nosotras sabía tocar bien, pero el casio mantenía la canción. Nuestra primera canción se llamó “Just one of those days”, y la escribimos en esa mesa vieja.
“Queremos hacer nuestras propias canciones”, le dijimos a Chic en una de sus raras visitas. Debíamos estar hablando con Hindustani. El sólo movía sus manos.
-“No nos gusta el nombre de Touch”
-“Y que hay de malo con touch?”
-“No es nuestro”. Touch, como el nombre de la compañía de management de Bob y Chris.

Corazón, era demasiado delicado, lo habíamos decidido. Queríamos algo con filo.

¿Qué pasaba con High Five? ¿Plus Five? ¿Five Alive? Uno sonaba a droga, otro era demasiado largo y el otro tenía problemas porque el copyright ya estaba registrado como una marca de zumo. Pero la idea se siguió. Más tarde Bob y Chris fueron los managers de una banda de chicos: 5ive

Fue Geri quien tuvo la idea perfecta. Mel C y ella acababan de regresar del gimnasio- Mel C era una fanática del fitness y Geri era una fanática de la delgadez. Geri entró agotada por la puerta del salón.
-“Lo tengo”
-“¿Qué?”
-“Spìce”
-“¿ Spice qué?
¿Era esto una broma?
-“Nuestro nombre. Spice. Tiene 5 letras y somos nosotras. Una palabra para 5 gustos diferentes. ¿Qué? ¿Qué pensáis?”
Nuestro sitio para darnos a conocer estuvo fijado a finales de Noviembre en los Estudios Nomis en Shepherd’s Bush. Chic nos dio 50 libras para conjuntos de ropa (coger algo rápido, joyas), así que Mel B y Geri fueron al mercado de Camdem y volvieron con camisetas de Adidas que combinaban con nuestros propios pantalones vaqueros y deportivas. No queríamos vestir del mismo modo (no lo hacíamos en la vida real) pero Bob y Chris dijeron que teníamos que hacerlo, así como teníamos que cantar sus canciones.
Cuando estás cantando estás tan concentrado, que no te das cuenta del público hasta que todo se ha acabado (y hacíamos una actuación decente con micrófonos y luces y un playback decente). La gente venía durante todo el día así que teníamos que hacer nuestro show unas 4 o 5 veces al día. No sé cuánta gente nos vio pero pudieron haber sido más de 100 (habían 20 o 30 personas cada vez que hacíamos un show). Y recuerdo que al final cuando saludábamos al público nos quedábamos sorprendidas porque a la gente parecía que les habíamos gustado, nos aplaudían y hacían algo de ruido. Después, nos sentábamos en el borde del escenario, y la gente subía y nos decía que habíamos estado fantásticas. No sabíamos quienes eran ninguno de ellos pero se podría decir que en realidad lo que nos decían era verdad.

Cuando ellos hicieron su parte por si alguien tenía alguna pregunta, yo simplemente me sentaba allí y no decía nada. Tenía vergüenza de que mis preguntas fueran tontas. Geri era directa y sin miedo. Ahí ella era buena. Buena para todas nosotras.

Llegó el otoño y Emma se unió a nosotras, habíamos estado con Bob, Chris y Chic intentando llegar a alguna clase de acuerdo o abandonarles, pero ellos siempre nos desanimaban. Ninguna de nosotras había dicho que estábamos dentro, que teníamos el trabajo. Sólo cojíamos nuestras 60 libras a la semana y eso era todo. Cuando ellos vieron que otra gente se interesaba en nosotras, la historia fue diferente. De repente todo era : “Mierda, no hemos conseguido que firmen” , mientras para nosotras era: “Mierda, gracias a Dios que no hemos firmado”.

“Esperar a que hable con mi padre” les dije a las demás cuando unos días después el contrato llegó a nuestro felpudo.
Lo que no he mencionado todavía es que yo no he sido la primera en mi familia en tener un sueño. De hecho mi padre estuvo en dos grupos en los sesenta, llamados The Soniks y The Calettos y sabe algo sobre contratos debido a su amarga experiencia. De alguna manera u otra los Soniks obtuvieron una introducción hacia Joe Meek (Joe Meek era para Londres lo que Brian Epstein era para Liverpool). Era mánager y compositor (obtuvo la mayoría de su dinero de un gran éxito llamado “Telstar” por los Tornados en 1962. De cualquier manera, él escuchó a la banda y dijo que quería firmar con mi padre. No a la banda, solamente al cantante, Tony Adams. Por supuesto él firmó. Su primera maqueta fue una canción llamada “Redder on you” y la grabó con un grupo llamado “the Riot Squad”. Mi padre estaba ensayando la b-side cuando escuchó en las noticias que Joe Meek había muerto. El estudio de Joe Meek estaba en una habitación restaurada encima de una tienda de piel en Holloway que su casera poseía, y de hecho mi padre había estado allí la noche anterior.

Nadie sabe que ocurrió exactamente pero Joe Meek permaneció en el suelo con una escopeta. El piso donde apareció muerto pertenecía a una de sus estrellas, Heinz que cantó con los Tornados. Lo tenía porque estaba teniendo problemas con los fans haciendo shows a todas horas. Joe Meek debió tener más que una discusión con su casera (mi padre decía que era más que una relación de madre-hijo, siempre estaban dándose regalos) y cuando discutieron aquella noche el disparó a la casera, entonces fue al piso de arriba y se suicidó. Lo que pasó fue que mi padre tenía un contrato con Joe Meek, y aunque él había muerto, el contrato seguía, por lo que no podía ser contratado por otra persona hasta que el contrato se acabara. Tony Adams no pudo hacer nada hasta el final del contrato ( y era un contrato por 5 años). Otra banda que tuvo el mismo problema fue Honeycombs. Su batería Honey quería ir por su cuenta, pero estaba con el mismo problema que mi padre.

Si no hubiera firmado con Joe Meek, quien sabe lo que hubiera pasado. Los Sonyks, incluso tocaron en el Liceo y tenían un contrato en Múnich como los Beatles. Pero uno de los componentes de la banda no había querido ir (era el único con otro trabajo, era cartero). Así que eso fue lo que pasó, no fueron nunca a Múnich, que era el motivo por el que mi padre había firmado con Joe Meek, así que después de que muriera, mi padre se metió en una compañía eléctrica de venta al por mayor.

Un par de años después, mi padre me contó que tenía las cintas originales de la maqueta por algún sitio. Mi madre dijo que pensaba que estaban en el ático, así que sin decírselo a mi padre y busqué cinta tras cinta “Redder on you” y la puse en un CD como regalo de cumpleaños. El sonido tenía muy mala calidad y era muy viejo pero al fin mi padre tenía algo de lo que se había sentido muy orgulloso. Los Sonyks de vez en cuando se juntan para hacer actuaciones para beneficencia.

Así que, ¿qué dijo mi padre sobre el contrato de Bob y Chris?
“Es como poner 100 billetes de 1 libra en el fuego, olvidarlo.”
El punto principal fue empezar a escribir nuestras propias canciones y que otra gente de la industria discográfica estuviera interesada en nosotras. Todavía seguíamos diciendo a Chris, Bob y Chic que queríamos hacer lo que nosotras queríamos pero les dio igual (pero eso no nos paró para trabajar y obtener nuestra propia cosecha más noches). Matt y Biff, eran dos escritores que vinieron a nosotras debido a la actuación y eran diferentes al resto en que ellos parecían felices de trabajar con nosotras y no simplemente escribir para nosotras. Sus nombres verdaderos eran Matt Rowe y Richard Stannard y habían trabajado mucho con East 17 (popstars de verdad). Nos llevamos muy bien desde la primera vez que nos conocimos. Se dieron cuenta rápidamente de donde veníamos (no nos dijeron lo que teníamos que hacer sino que nos escucharon y no pensaron que nuestras ideas eran una mierda). Nadie nos había tratado así antes y para ellos éramos algo verdaderamente diferente. Hasta que nos presentamos habían boybands, había grunge, estaba Madonna, estaba Kylie, pero eso era todo. Éramos 5 mujeres salvajes, iguales pero diferentes e íbamos a conquistar el mundo.


Su estudio se llamaba The Strong Room (la habitación fuerte) en Curtin Road, justo en el centro de la ciudad. Para llegar hasta allí desde Maidenhead teníamos que conducir a través de Londres y se podían sentir las emociones en el coche. El edificio por fuera parecía un poco desaliñado y el estudio era pequeño totalmente diferentes a los lugares en los que trabajaríamos ahora.

Biff (Richard) era principalmente la melodía y las letras. Era algo de campo, rubio siempre sonriendo y feliz (la persona que siempre has querido conocer). Al principio parece tímido pero es muy divertido cuando lo llegas a conocer. Es un chico encantador y seguimos siendo amigos, incluso vino a la boda. Matt era la parte musical y es fantástico al piano. En apariencia son muy diferentes: uno es bajito y rechoncho y el otro alto y delgado. Matt parece el pato Pat pero sin gafas (lo siento Matt, de verdad que te quiero). Ese es el problema de tener un hijo, empiezas a ver el mundo a través de sus ojos.

Así que, ¿cómo funcionó? Trabajar con Matt y Biff era un poco como un intercambio de ideas y las cosas no hubieran cambiado mucho si no los hubiéramos conocido. Entramos en el estudio y ellos pusieron la música en la que Matt había estado trabajando tanto, una pre-canción por así decirlo, que tiene el tono, el ritmo, los acordes musicales, cosas como esas. Luego empezamos tarareando melodías. ¿Qué tal esto? Sí, alguien más diría. ¿suena bien? Vale, entonces al dictáfono. Todos teníamos blocs de papel y bolígrafos para escribir ideas, palabras, imágenes, lo que fuera. Entonces alguien debió decir: “¿qué tal esto?- y canta una línea. Debió ser tan sólo una frase, algo que iba con humor quizás. Con siete de nosotros cerca podía llegar a ser una locura.

En aquellos días todavía me sentía un poco sobrante. Sabía que quería ser parte de la mezcla, pero las demás eran mucho más seguras que yo: Emma tenía años de trabajo a sus espaldas, Mel B sin ningún miedo, Mel C cojiendo una melodía y haciéndola cantar de verdad y Geri como si fuera toda una chica y quisiera que la vieran todos estaba coqueteando con Matt. Era tan intimidante como estar en una habitación desnuda. Particularmente durante las primeras sesiones no tuve tanta contribución como la que tendría más tarde. De hecho con “Wannabe” perdí la mayoría de mi miedo.

Estuvimos trabajando con Matt y Biff toda la semana , pero cuando llegó la noche del viernes, sólo teníamos la mitad hecho, así que todos estuvimos de acuerdo en continuar la semana siguiente, pero yo tenía un problema. Algún contacto de Mark iba a casarse y él me presionó para que fuera a su puñetera boda. Dije a las chicas que no quería perderme nada del trabajo pero ellas me dijeron que debía ir a la boda.

“Te llamaré”- me prometió Geri. Geri y yo acabábamos de comprar uno de esos enormes teléfonos móviles que hacían su trabajo como porras. “No te preocupes, te haré saber exactamente lo que estamos haciendo, no te perderás nada.”

Pero lo hice. La boda era en algún sitio cerca de Torquay y desde el momento en el que Geri me llamó, yo pensaba: ¿Qué estoy haciendo? No era algo que fuera a hacer algo por mí, era simplemente la puñetera familia de Mark.

Ella estuvo genial. Me llamaba cada 5 minutos para preguntarme: “¿ qué te parece esta idea? ¿ y esta otra?”, pero yo no podía aguantar el no estar allí. Cualquier cosa que ellas dijeran que no importaba, sí que importaba. Decir : “Sí, me gusta” o decir “no estoy muy segura de eso” por el teléfono no es lo mismo. Pude haber llorado y lo hice más tarde, porque sabía, y todas nosotras sabíamos, que esta canción era perfecta, que nosotras éramos “Wannabe”.

Y sí que hubo diferencia, porque en el momento de grabarla, actuar y cantarla, todas las partes habías sido repartidas entre las demás. Sí, hice algunos coros pero nada más, y cada vez que la cantamos me sentía como una carabina estando en el fondo sin hacer nada.

Solía decirle a mi madre: “Dios, la gente dirá que soy la única que no canta”, y ella dijo: “No te preocupes Victoria, nadie se dará cuenta.” Pero sí se dieron cuenta, y hasta el día de hoy es lo que siempre dicen de mí: “Posh Spice, la única que no canta”.

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