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CAPÍTULOS 8 - BONNIE & CLYDE


¿No celebras tu veintiún cumpleaños? ¿Y tengo que decir que Chic Murphy no sorprendió a sus chicas adecuadamente?

La sorpresa de Chic fue, de hecho, una semana antes de mi cumpleaños, que en 1995 cayó en lunes de Pascua, y por eso mi madre había organizado un "te" en el Ritz seguido de "Miss Saigon".
Habían pasado cerca de tres meses desde que Bob y Chris nos habían dado el contrato para firmar. Nosotras no habíamos dicho que sí, no habíamos dicho que no. Solo nos atascaríamos.
OK. Así que nos pondrían juntas, pero después de aquello todo fue mal para nosotras. Teníamos la energía, teníamos las personalidades, teníamos la visión de lo que queríamos ser. Todas nosotras éramos creativas en nuestras diferentes formas, y juntas podríamos conquistar el mundo. Pero sólo lo podríamos hacerlo a nuestra manera: escribiendo nuestras canciones, llevando nuestras propias ropas, tener el control. Solo era cuestión de encontrar la forma para hacerlo.

Chic y su amigo Wally nos recogieron en su Rolls-Royce y nos llevaron al Cromwell Mint, un casino sólo para miembros en Kensington. El suelo estaba todo decorado con baldosas negras brillantes y había espejos con luces de neón rodeando las paredes que cambiaban el color, de verde a azul, a morado. Todo como los "80's", muy "Miami Vice" y bastante hortera. Pero en ese tiempo parecía lo último en glamour.

En la azotea del edificio estaba el restaurante -parte del casino, pero era chino. Yo había comido en restaurantes chinos con mi familia durante años, pero esto era como ¡Wow! Olvídate del te verde y de la cerveza. Esto era champagne, y tanta comida como pudieses comer. Entonces al final de la comida llevaron una tarta para mi cumpleaños. No se quien lo empezó, pero una de las chicas tenía un pedazo de esa tarta -que se parecía más a un pastel- y lo tiró atravesando la mesa. Y yo estaba sentada ahí y estaba pensando: ¿que estás haciendo? Entonces los otros se unieron y pronto el lugar entero estuvo lleno de crema y pastel volador.

Y yo en todo lo que podía pensar era en mi novísimo traje. Era de Karen Miller, de color negro carbón: unos pantalones, un pequeño chaleco y una chaqueta. Recuerdo haber ido al baño y estar desolada porque estaba cubierta de crema, tratando de limpiar con papel del baño, que era lo único que había allí. Yo no estaba tan impresionada.

Ellos podían echar su ropa a la lavadora. Pero todo lo que yo podía pensar era en lo mal que iba a oler al final de la noche y eso significaba estar en mi fiesta. Todo esto lleva a mostrar cuanto he cambiado: si pasase la misma cosa, yo sería la primera en coger la tarta, tirarla y saltar sobre la mesa.

Sentada ahí, mirándolas lanzarse tarta una a otra es como un momento congelado en el tiempo. Puedo vernos claramente a todas como en una foto de publicidad. Emma, con su vestido blanco de muñeca, pelo rubio y coletas, con calcetines por la rodilla y botas. Mel B tenía un vestido negro de muñeca, botas por la rodilla y un gran pelo salvaje. Mel C estaba llevando algo más deportivo. Geri llevaba algo ostentoso y provocativo. Y ahí estaba yo con mi rígido pelo marrón y el traje negro, probablemente con una preocupada expresión en mi cara acerca de lo que debía parecer. Y la gente dice que las Spice Girls fuimos inventadas.

De hecho, nosotras llevábamos mucho maquillaje que, a juzgar por las miradas que recibíamos de los hombres de allí, debíamos parecer cinco pequeñas tartas. Tu puedes llevar todo el maquillaje que te guste cuando eres una estrella del pop, pero nosotras no éramos estrellas del pop. O por lo menos nadie lo sabía excepto nosotras.

Si ese fue el último truco que intentó Chic para persuadirnos y alejarnos de Bob y Chris, él lo hizo claramente con estilo. Era totalmente alucinante. Yo prefiero pensar que Chic era simplemente así. Él siempre era muy generoso -como darnos 100 libras a cada una para jugar a la roulette. Ninguna de nosotras sabía apostar y yo era como la señorita Sensible. Cuando las otras ganaban, lo único que decían era: ¡apuéstalo!, y lo ponían en de nuevo sobre la mesa. Mientras que cada vez que yo ganaba, yo lo guardaba: yo podía estar viviendo un poco de la buena vida, pero mi hermano y mi hermana no. De esta forma ellos compartirían mi suerte. Sorprendentemente, yo gané cerca de 60 libras -así que 20 libras para cada uno. A pesar del pastel volador, tuve una noche verdaderamente buena.

Es curioso como se solucionan las cosas. La celebración del cumpleaños que yo había
Estado esperando, con mi familia, fue un verdadero desastre. Mi madre lo había arreglado para que
Nos recogieran en una gran limusina, y desde el momento en que entramos en la limusina, Mark me ignoró totalmente. Nosotros habíamos tenido una pelea unas noches antes sobre los zapatos que él me daría para mi cumpleaños. Yo quería llevarlos con mi traje de Karen Miller y obviamente quería llevarlos por la tarde en el casino con las chicas. Pero Mark dijo que no. Eso era mi regalo de cumpleaños y yo no podría llevarlos hasta mi cumpleaños -lo que era muy gracioso, porque él no me los había comprado, lo hizo mi madre. Mark sólo había comprado un piso para si mismo en Hertford así que a él no le quedaba nada de dinero para regalos, dijo.

Por supuesto, los llevé, lo que fue el por qué de su enfado.

Arruinar mi veintiún cumpleaños fue algo horroroso de hacer. Cuando volvíamos del teatro yo me paré cuando andábamos y dije: tú arruinaste mi decimoctavo cumpleaños, has arruinado este; ¿de verdad vas a estar aquí y arruinar mi cuarenta cumpleaños?
El siguiente día tuve mi respuesta. Me dejó .¿Por qué? Por mi conducta infantil, dijo él. Yo debía estar encantada. Louise estaba como un enfadado gato de Cheshire -pero yo tenía un shock total.
"¿Que diablos pasa contigo?" dijo Louise. "¿No puedes ver que el tío es un completo payaso?
"Estás siendo horrible Louise. Mami, ella está siendo realmente horrible. Dila que pare.
Mi madre se mantuvo fuera de esto. Ella sabía que no valía la pena estar involucrada. Lo raro es que yo sentía como si estuviera actuando cuando todo esto estaba pasando. Como si estar disgustada era lo que se esperase de mí. Pero en el fondo se encontraba este curioso sentimiento de que estaba en lo correcto.

"Eso fue muy inteligente por tu parte" dijo mi padre un par de días después.
"¿El que?"
“Deshacerte de Mark sin que él se diese cuenta”

A veces se necesita que alguien de afuera vea las cosas por ti. Unos cuantos días después Mark era historia.

"¿Mami?"
"Si, Victoria."
"Estoy con alguien. ¿Puedo llevarle a casa?".
"¿Quién es?”
"Corey Haim"
El nombre no significaba nada, pero cuando le conoció, le reconoció por la foto que yo había tenido en la pared de mi cuarto desde que él estuvo en The Lost Boys y yo recientemente le había visto en National Lampoon's Last Resort. Él era canadiense, y cerca de dos años mayor que yo. Él tenía el pelo bastante puntiagudo y había venido a Inglaterra para tratar de hacer un disco. Así es como le conocí -a través de Matt y Biff. Nosotros estábamos trabajando en 2 Become 1 y él estaba ahí tratando de empezar una carrera como cantante, con esa espantosa canción que él escribió. Todo lo que recuerdo es: "You are my enemy, my perfect harmony". Rimas estupendas. Yo estaba como una miserable vaca vieja por culpa de Mark, así que Geri consiguió que Matt preguntara a Corey si quería ir a su piso de Harley Street con algunos amigos.
Mirando hacia atrás es difícil de averiguar si él realmente me gustaba, o si solo era un poco de triste admiración. En cualquier caso era lo que necesitaba -Yo solía ir a su hotel o él solía venir a nuestra casa. No tuvimos sexo ni nada de eso. De hecho, él no pareció ni querer intentarlo. Lo más que tuvimos fue un beso.
Pero entonces Mark fue a la casa de mi madre para coger algo -después de todo, él había vivido allí durante 3 años- y vio la foto sobre la mesa de la cocina que mi padre nos había hecho a mí y a Corey en el jardín. Él se volvió totalmente loco. De pronto todo aquel asunto de que yo era una niña y él necesitaba independencia paró. Esa vez era él el que estaba llorando y bramando, rogando que le diese otra oportunidad.
"¿Que es eso, Mark? ¿Otra oportunidad? Creo que no.” Es curioso como te hace sentirte mucho mejor cuando tu eres la que le dejas.
Pero ese Corey Haim no se iba a convertir en el Señor Perfecto. Desde el principio fue completamente extraño. Él decía que era la diferencia horaria, pero nunca dormía a las horas normales y a menudo estaba levantado hasta la mitad de la noche.
Recuerdo una noche que yo llegué al Hilton, donde él se alojaba en Park Lane y todo lo que podía hablar era de como tenía que conseguir un piercing en la nariz. Esa noche.
"Debes de conocer a alguien, Victoria".
"Bueno, er -no."
"Pero tu debes. Yo quiero tener un piercing en la nariz ahora mismo".
Y entonces recordé que una de las amigas de mi hermana hacía piercings en las orejas.
"Pues llámala."
Y lo hice.
"Louise, Corey dice que quiere un piercing en la nariz. ¿Que hay de esa amiga tuya, la que los hacía en las orejas?”
Así que allí estábamos, en la suite de Corey esperando a Louise y que su amiga apareciesen y mi hermana entra, sola y llevando su maleta.
Denise estaba ocupada, dijo, pero ella le prestaría el equipo y le explicaría como se hacía. Así que Louise preparó todo el equipo, pero justo en el momento en le que ella iba a hundir la aguja en su nariz, Corey se acobardó. El mentecato canadiense
Corey era un buen chico la mayoría del tiempo. Pero tenía cambios de humor muy malos. Un minuto estaba sobre mí, el siguiente minuto estaría tan celoso que gritaría que yo me iba a ir con su mejor amigo. Yo solo tenía que sonreír al hombre enfadado y él pensaría que a mi me gustaba. Él tenía una doble personalidad completamente.
Un par de noches antes de que él tuviese que volar de vuelta a los Estados Unidos, estábamos en el piso de Matt viendo la televisión cuando Take That salió. Yo estaba solo mirándoles haciendo un poco el tonto cuando Corey se volvió loco, diciendo que yo no podría esperar a que él se fuera del país para poder irme con uno de esos jodidos maricones. Eso fue. Yo no me paré a averiguar a quién se refería. Fui por el piso de Matt recogiendo todo lo que Corey había conseguido extender por aquel lugar, poniéndolo en una bolsa, le arrastré por el cuello, le empujé a mi coche, conduje hasta el Hilton, abrí la puerta del coche, le empujé con mi pie, deshice la bolsa de ropa, tirándola delante del hotel y me alejé del sonido que hacía gritando "Lo siento, lo siento".
Yo tenía suficiente con lo mío sin preocuparme de ninguna estrella de cine loca.
Ya habían pasado 2 años desde la primera vez que conocí a las chicas y yo había cambiado. Cuando empezamos todas las otras chicas podían saltar en una mesa y cantar y bailar, mientras que yo siempre era la única que decía que la mesa podía romperse y quizás no deberíamos hacer eso. Pero ellas habían entrado en mi cerebro y habían descubierto mi "yo" real, la persona que soy ahora. Si yo no hubiese conocido a las otras cuatro Spice Girls, sería completamente diferente. Ellas presentaron el lado atrevido, el lado di-lo-que-piensas. Si tú quieres algo, ve y consíguelo. Si quieres llevar algo de ropa, que no te importe si nadie lo lleva, solo lleva lo quieras llevar. Maquíllate y peinate como tu quieras.
Habíamos parado con los contratos tanto como habíamos podido, cambiando esta cláusula y aquella otra. Queríamos tener mucho trabajo hecho con los compositores que conocimos en el estudio antes de que llegara la hora de la verdad. Casi nunca podíamos cuidarnos en nuestros ensayos, tenían que ser en los escenarios, donde Bob, Chris y Chic eran como nuestros carceleros. ¿Cómo podíamos trabajar así? El problema era ese, como carceleros, ellos tenían la llave. No la llave del estudio, sino la llave de nuestro futuro –la preciada cinta de las canciones-. Bob y Chris la guardaban como si fuera un boleto ganador de lotería. Y de muchas maneras lo era.

Viernes. Las estrellas estaban en perfecta conjunción según Patric Walter –comprábamos el Evening Standard cada día solo para leerle- . Era ahora o nunca. Geri y las dos Mels irían a las oficinas de management en Maidenhead y cuando las dos Mels engañasen a Bob y a Chris manteniéndoles ocupados, Geri se las arreglaría de alguna manera para agenciarse la cinta. Mientras tanto, Emma y yo iríamos a los estudios en Working para recoger algunas cosas que teníamos allí hasta que recibimos la señal de Geri de que todo estaba correcto. Ahora éramos realmente una pandilla.
Mi teléfono sonó. Geri. El trabajo estaba hecho.
Cuando Geri dijo que nos encontrásemos en la glorieta, yo no pensé que lo hubiera hecho de verdad. Pero allí estaba su viejo y oxidado Fiat Uno, aparcado en mitad de la hierba. Cuando llegamos nosotras, Geri salió agitando la cinta en su mano. En realidad no se como hizo para conseguirla –todo era muy Bonnie and Clyde, Thelma and Louise, -Yo nunca la pregunté. La había escondido en sus bragas, dijo ella, por si acaso Bob y Chris querían perseguirlas. Emma y yo cogimos nuestras cosas del Fiat Uno y las pusimos en mi Renault Clio y nos fuimos.

El drama aun no se había acabado. Sabíamos que Bob y Chris habían montado una reunión el martes siguiente con un compositor llamado Elliott Kennedy en Sheffield –él había trabajado mucho con Take That. El problema era que nunca conoceríamos al tipo, no teníamos su dirección o su numero de teléfono ni nada. Todo lo que sabíamos era que vivía en Sheffield. Así que la compañía se separó en la M4, Geri y Mel B irían a Yorkshire –Mel C ya había quedado para ver a algunos amigos en Sidcup- y se quedarían en Leeds con la madre de Mel B.
Geri llamó a las cuatro de la tarde. “Le hemos encontrado y está de acuerdo en ello. Así que venid tan pronto como podáis.”
Éramos afortunadas. Siempre estaba la probabilidad de que el dijese que no. Bob y Chris no habían sido grandes motores en el negocio de la música, pero al menos tenían motores. Todo lo que sabíamos de Elliott era que no perdería más de cinco minutos en nosotras, porque era más arriesgado venirse con nosotras que decir “Miren señoritas. Lo siento. Pero...”
A la mañana siguiente, Emma y yo cogimos un tren desde Finchley hasta Sheffield. Nos encontramos en la estación con tres nerviosas chicas –Mel C había venido en tren- y un profesor loco con el pelo pelirrojo y gafas en un Astra rojo.

“¿Tenéis algún sitio donde quedaros chicas?” preguntó Elliott cuando conducíamos hacia su casa. Emma decidió ir y quedarse con Mel B y su madre; Geri, Mel C y yo acabamos quedándonos con Elliott.
Elliott Kennedy era la clase de persona a la que conoces y sientes que lo has hecho durante toda tu vida. Su casa era semigrande, con tres habitaciones y el convirtió el comedor en un estudio de grabación. El siguiente día estábamos hablando sobre o que queríamos hacer, exponiendo algunas ideas, cuando sonó el teléfono.
“Si, al habla” Elliott hizo un gesto de shshsh con su boca y levantó un dedo para avisar. Entonces hubo un largo silencio con alguien hablando al otro lado y Elliott sólo asintiendo y escuchando.
“No creo que ellas tengan gripe, Bob”. Me parece que están perfectamente sanas. Lo se porque las tengo aquí mismo en frente mío.”
Entonces todo fueron gritos, gritos y gritos. Bob gritaba tanto que Elliott tuvo que apartar el teléfono de su oreja. Pobre viejo Bob. Siempre le gusté. Murió en un accidente de coche al final de 1999.

Vivir y trabajar con Elliott fue la mejor cosa que podía habernos ocurrido en ese momento. La primera canción que escribimos con Elliott fue “Love Thing” que está en el primer álbum –una canción genial, especialmente después de que yo hubiese terminado con Mark –llenas de líneas acerca de corazones rotos y de no volver al camino otra vez, y de cómo mis planes ya no te incluirían mas, a ti, perdedor.

Elliott era un encanto total. Él insistía en que Geri y yo ocupásemos su habitación y él dormiría en el sofá del piso de abajo. Una noche habíamos estado cenando fuera y Geri, Mel C y yo dijimos que nos íbamos a la cama. Así que estábamos todas sentadas, charlando cuando la puerta se abrió de golpe y Elliott apareció llevando un par de verdaderos sujetadores y simplemente se sentó en la cama con la barbilla en sus manos como Jack Lemmon haciendo de Daphne en la escena de las literas en Some Like It Hot, siendo una de las chicas.
Debido a que solo trabajábamos en la casa, sólo llevábamos sudaderas, vaqueros y calcetines. Aunque el servicio estaba en el piso de arriba, había un lavabo en el piso de abajo, así que cuando estábamos grabando en el comedor íbamos allí y cada vez que alguien tenía una “urgencia” tú oías ¡Mierda!
Básicamente había una mancha mojada al lado del WC. Y la próxima cosa sería esta Spice Girl saltando alrededor, un calcetín fuera, otro calcetín fuera. Y era muy irritante como todo el mundo siempre lo olvidaba. Ninguna de nosotras dijo nada, porque todas pensamos que era Elliott, perdiendo su puntería o algo así. Pero todo cambió al saber que a su perro le gustaba pensar que era humano.
No nos podíamos quedar en Sheffield para siempre. Ahora teníamos dos canciones más bajo nuestro poder y Elliott tenía otras cosas que hacer. Él era uno entre un millón. Normalmente los compositores no hacen nada antes de que les des una entrada de dinero, pero el dinero nunca fue discutido. Él no estaba interesado en el dinero; desde el primer momento él estuvo interesado en nosotras. Nosotros siempre seguimos en contacto y de hecho, él todavía está trabajando en Sheffield, donde posee un enorme estudio ahora llamado Steel Works.

La primera prioridad de las Spice era encontrar un manager. Hablamos con Elliott y hablamos entre todas, y decidimos que no lo podríamos hacer por nuestra cuenta. Incluso Colón no hubiera descubierto América sin un poco de inversión por parte del Rey y la Reina de España, o de dondequiera que viniese. Pero tenía que ser con nuestras condiciones –esa era la única cosa sobre la que estábamos totalmente seguras.
De vuelta a la normalidad, Geri había hablado con alguien llamado Marc Foxe. Él le había dado su tarjeta y había dicho que si alguna vez necesitábamos ayuda le hiciéramos una llamada.
Nuestra tarjeta de presentación, si te gusta, era Wannabe. Dijo todo de nosotras, musicalmente y acerca de donde veníamos. Durante demasiado tiempo, el pop había sido de chicos. Spice era de chicas, pero usando la música de los chicos –dura, directa- y haciéndola a nuestra manera.

Nuestra rutina era muy eficiente. Marc Foxe, que estaba en la industria musical, haría las citas y nosotras haríamos turnos para conducir, cualquiera de las dos, Geri o yo. Emma tenía ahora un clapped-out Metro, pero era tan poco fiable que no nos atrevimos a cogerlo.

Ahora todas vivíamos en el norte de Londres. Yo estaba en casa. Emma todavía vivía en casa con su madre y encontró un piso para alquilar en Cyprus Road, justo en la curva entre las dos Mels y Geri. Desde ahí era todo recto hasta Finchley Road en el West End, la tierra de los managers, de las compañías de grabación y publicistas.

Así que cada mañana yo conducía hasta la casa de Emma y su madre nos daba a todas te y tostadas, entonces nos amontonábamos en mi coche o en el de Geri, llevando las tostadas con nosotras. Todo estaba en calma en cualquier oficina en la que teníamos una cita –compañía de grabación, manager o agente- éramos como una bomba, directas a la yugular con “Hola, somos las Spice”, entonces Wannabe, que estaba preparado en su sistema de música para irrumpir en la vida y nosotras simplemente saltábamos por el cuarto, literalmente –saltando sobre sillas, escritorios, cualquier cosa que estuviese allí, la vibración y las letras mezclándose entre nosotras como en el baloncesto.
“Os llamaremos” decíamos cuando les dejábamos.
No más mas tiempo perdido esperándoles para que nos llamasen. Las Spice estábamos cambiando las mesas, re-escribiendo los libros de reglas. Esos tipos con traje podían no haberse dado cuenta, pero éramos nosotras las que les hacíamos las pruebas. Sin controles extraños, sin Svengalis, ni más culos duros necesitados de normas.
Después de un duro día de trabajo en la ciudad nos sentábamos en nuestra sala de reuniones (el coche) y examinábamos a la gente que habíamos conocido. A la mañana siguiente sería trabajo de alguna llamar a los perdedores y decir, “Lo sentimos, pero no.” No queríamos hacer enemigos, así que les decepcionábamos tan ligeramente como podíamos. A ninguna de nosotras nos gustaba esta parte, así que nos turnábamos –excepto Mel C que tenía fonofobia real, pero como ella siempre hizo más parte del trabajo que la correspondía en la casa de Maidenhead estaba exenta.

Marc Foxe también nos había puesto en contacto con Paul Williams y Andy Watkins, compositores y productores conocidos como Absolute. Ellos habían trabajado con gente como Mica Williams y Lisa Stanfield. La primera canción que hicimos con ellos fue Something Kinda Funny.
Mientras que Matt y Biff eran más “poppy”, Absolute eran más soul. Ellos continuaron produciendo Love Thing y Say You’ll Be There, las dos canciones que hicimos con Elliott Kennedy.
Su estudio estaba en una isla en el Támesis cerca de Chertsey llamada Isla Taggs. Era un sitio andrajoso, más bien espeluznante, abarrotado de tablas de barco. Un día, cuando estábamos hablando en el muelle, Paul o Andy mencionaron que su representante era socio con alguien llamado Simon Fuller que era el manager de Cathy Dennos y Annie Lennox. Cathy Dennos era una reina del soul nacida en Norfolk que había triunfado en América. Y Annie Lennox, como ellos decían, no necesitaba introducción.
De hecho, Andy nos contó que ya habían enviado a Simon una cinta de Something Kinda Funny.
Simon Fuller empezó como trabajador publicista en Chrysalis Records en la mitad de los 80’s. Su compañía se llamaba 19 Management porque ganó un montón de dinero cuando un desconocido llamado Paul Hardcastle tuvo un gran éxito cuando 19 (la edad media entre los soldados americanos que murieron en la guerra de Vietnam) fue numero uno y estuvo 20 semanas en el Top Veinte. En ese momento era muy innovador –Paul Hardcastle usaba mucho sampling y se convirtió en el remixer más demandado de ese tiempo. Eso es lo que Simon solía contestarnos cuando le preguntábamos porque Paul Hardcastle no tuvo otro éxito.

Las oficinas de 19 eran muy pijas, a la derecha del río en Battersea, en un complejo embarcadero modernizado llamado Ramsome’s Dock. Psicológicamente nos sentíamos muy animadas porque nosotras no tuvimos que llamarle, sino que él nos llamó para decirnos que estaría interesado en que nos reuniésemos.
La primera cosa de la que me di cuenta era de que luminosas eran las oficinas, -en plan abierto, un poco como la versión pija de Drop The Dead Monkey- y llenas de sol. Todo el mundo allí parecía ocupado pero feliz. Y el personal era principalmente mujeres, chicas no mucho mayores que nosotras –quizás seis o siete años – y eran todas muy amables.
La primera sorpresa fue que el mismo Simon no estaba allí. Su SP (secretaria personal) se disculpó y nos pidió que le esperásemos en su oficina –él tenía un pequeño departamento.
Esto no iba como debería ir –se suponía que teníamos que IRRUMPIR en su oficina, SALTAR sobre la mesa e IMPACTARLE con Energía, Excitación y Actitud. Seis semanas después de dejar a Bob y a Chris podríamos convertir el Girl Power en una cinta. Miré a mi reloj. No llegábamos pronto, él llegaba tarde.
Pusimos nuestro CD en la máquina, pero todo lo que podíamos hacer era esperar y mirar las paredes que estaban cubiertas con Discos de Oro de Annie Lennox y Cathy Dennis. Hmm. Impresionante.

Conociendo a Simon como lo conozco ahora, apostaría un dólar contra diez centavos a que todo el asunto estaba totalmente planeado. Si él hubiera estado sentado en su despacho, siendo controlado por las Spice, le habríamos puesto en la cuerda floja, mientras que de esta manera él tenía el control.
Tres minutos después entraba este hombre, en la mitad de la treintena, con el pelo esponjoso –un poco como Paul Young su época, cortado con de forma elegante, pero descuidado. Bajo esta apariencia de Furby había una piel bronceada y unos dientes blancos. Él llevaba unos pantalones vaqueros, no cualquier pantalón vaquero –Armani. Y una camiseta de Comme des GarÇons de color entre morado y lila, perfectamente planchada. De hecho todo sobre Simon estaba muy claro, muy planchado, más estudiado que espontáneo, como sus brillantes DM’s.
Reloj elegante –Patek Phillippe. La impresión total era informal pero rico, subrayada por la papada, un signo más de que podía permitirse la buena vida antes que descuidarse.
Comparado con la mayoría de los managers prepotentes a los que habíamos conocido, había algo débil en Simon como un campo liso. Todo estaba en plan bajo, incluyendo su voz. Él sabía como conseguir el control de una habitación de forma tranquila, hablando realmente bajo.

Normalmente entrábamos y animábamos a quienquiera que estuviese con verdadera energía, presentándonos mediante Wannabe, Esta vez lo hicimos de manera común. Dijo que había oído buenos informes nuestros de Absolute, pero no nos desveló nada –no dijo que pensó de la cinta que le habían enviado por ejemplo – nada que pudiera traicionarle.

Finalmente, después de una charla introductoria, empezamos a saltar por su oficina, sacudiéndole con Wannabe. Yo llevaba un pequeño vestido negro, Geri un par de locos y sexys pantalones, Emma su marca, un pequeño vestido blanco, Mel C llevaba su chándal de Adidas y Mel B un top de leopardo. La imagen, la música, todo era parte de la misma cosa, era, éramos, las Spice.
Sensatez y sabiduría es lo que recibimos de Simon Fuller. Aunque la verdad es aquella mañana fuimos a verle a Battersea con nuestro primer álbum bien preparado y la imagen ya en su sitio.

Estuvimos allí durante una hora. Allí había alguien que era totalmente profesional, sensible y que escuchaba. Internacional era una palabra que él nos introdujo. Nos contó sobre Cathy Dennis –fue Simon quién la llevó a Estados Unidos donde su carrera despegó. Inglaterra era sólo el principio, dijo.
Teníamos que Pensar A Lo Grande. No hubo discusión. Simon Fuller lo era. Incluso nos gustó su contable, Richard, que parecía el padre de Big Foot.

Al siguiente día fuimos asignadas a SP, Camilla Howarth, para organizar nuestros horarios. Una chica agradable, de veinticuatro años, amable, pelo rizado, cara joven, ojos verde azulados, con pecas. Ella parecía una estudiante, pero era increíblemente bien organizada.
Bien. Mayo de 1995. Teníamos nuestro manager. Ahora todo lo que necesitábamos era una compañía de discos.

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