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CAPÍTULOS 12 - UN BUEN FUTBOLISTA Y UN BUEN HOMBRE




“Victoria, tienes una entrega”

Acababa de salir del baño. Era un lunes a la mañana, pero ya habían pasado de las 12. Ahora estoy siempre agotada. Si no tengo que levantarme a las seis de la mañana (poco común), entonces duermo hasta que me despierto y me pregunto dónde estoy, dónde debería estar.

No habíamos parado durante 6 meses, levantada a las 6 y acostada a las 2. ¿Cuántos países? No lo sé. No estoy siempre pendiente de las bolsas, solía decirle a la prensa que tenía un cubo de basura con ruedas, y no era broma. Lo más importante en mi neceser del maquillaje, es un camuflaje de los ojos llamado Yves Saint Lourent Touche Eclat, traducido como “piel radiante”

Son flores de Stuart con una tarjeta, un globo y con un muñeco de peluche. Puse las flores en el water. Me siento realmente mal. El timbre de la puerta sonó.
“¿Abres tú, victoria?”. Mi madre estaba al teléfono.
Apenas podía ver al hombre de la entrega, escondido tras un gran ramo de rosas rojas, envuelto en papel de celofán suficiente para envolver dos veces un invernadero.
“Firme aquí señorita”. Me pasó un bloc con una cruz en él.
Genial. Normalmente no hace faltar firmar para recibir unas flores. Entonces me da una caja. No la había visto tras el gran ramo de flores.
Oh Dios mío. La cinta pone Prada por todo el alrededor.
“Gracias”.
Lo abrí rompiendo el papel, era un neceser. Un neceser de Prada negro. Traía una tarjeta. Era de David.
¿Qué pasa, Tor? ¿Otro ramo de Stuart?
Mi madre me está llamando desde la cocina.
Agarré todo y corrí hacia el piso de arriba.

Cuando David me había llamado la noche anterior estaba en casa de sus padres en Chingford. Nos podíamos conocer en el aparcamiento del City limits, eso fue lo que el dijo. Hemos pasado todo el tiempo yendo por el este, no está tan lejos para llegar.
Era tarde, ya eran las 10, pero mi madre pensaría que estaba en casa de Stuart, así que no se preocuparía ni haría preguntas. Además solo llevaba fuera 12 minutos.
David ya estaba allí esperándome. Vi las luces de su coche cuando estaba deteniendo el mío.
Salió y se subió a mi MGF como antes. Pero esta vez yo no puse la llave de contacto. Simplemente nos sentamos allí, hablando y sin mirar a ningún lado. Y así iba yo hablando de lo mal que quedó Stuart del accidente, lo enfermo que está, de lo mal que me sentía, de lo dañados que habían quedado sus riñones. Y él hablaba de lo mal que tenía el brazo y de cómo lo forzaba cuando entrenaba. Recuerdo como tenía la hoja de aloa vera en el coche. En realidad no una hoja, sino mas bien un pincho, ya que aloe vera es una especie de cactus, pero con forma de hoja. Cuando tuve esa mañana la sesión de manicura, la chica que me la hacía vio como me corté el brazo, y me dio esa hoja y me contó lo buena que es para curar, y de cómo se debe usar.
Así que fui a la guantera para cogerla, explicándole lo que es, diciéndole como tiene que romperla suavemente y frotar el material viscoso en el brazo. El me cogió la cabeza y me besó. No decía nada sólo me besaba una y otra vez.
Ese fue nuestro primer beso y todo fue muy romántico. Todavía recuerdo lo que teníamos encima: un agradable, suave y ligero jersey de cachemir. Luego, doce horas más tarde, las rosas y el neceser de Prada. Lo llamé. Me dijo que había leído en unas revistas que era una seguidora de la ropa de diseño, así que tan pronto como se levantó fue a la calle Bond, y me compró el neceser de Prada. ¿Estaba todo bien? ¿Todo bien? Todo lo que hacía David me sorprendía cada vez más.

“¿Qué buscas Victoria?, me preguntó mi madre, haciendo su impresión Gestapo. Yo estaba en la habitación de la lavandería.
“Un jarrón grande”.

Ella me dio uno en el que debieron caber tan sólo un cuarto de las flores que me había mandado David y m i madre se quedó mirando para las flores. Decidí que tenía que contárselo, sino la vida se pondría más difícil.
“Sabes que tu padre se va a volver loco, ¿no? Es mejor que de momento lo dejemos tranquilo.”, me dijo.
La próxima vez David y yo arreglamos todo para volver a vernos. A mi madre no le gustaba la idea de que nos viéramos en aparcamientos y que yo condujera sola hacia casa tan tarde. Ella me dijo que me sería ella la que me llevara.
Así que fuimos mi madre, mi hermano y yo. Mi hermano quería saber qué coche conducía mi novio. Estábamos esperando en el aparcamiento del City limits, cuando el Aston Martin DB7 entra. Me fijé en la mirada de Christian que solo me había visto en caravanas. David esta vez no salió, sino que fuimos en su coche. Pude ver como mi madre intentaba mirar.
De hecho el Aston Martin no era de él, sólo fue prestado para un test de conducir, así que él lo quería llevar un poco más. Sólo eran las 6 así que el sol aún tardaría un poco en irse.
“¿Qué te parece Southend?”, le dije.

El problema era que ese no era su coche y no tenía un mapa y también porque David había vivido en Manchester desde que tenía 16 años hacía años que no había estado en Southend. Yo había estado pero soy inútil para las direcciones, y si eso fuera poco estábamos hablando, hablando y hablando durante horas hasta que llegamos a Cambridge, no a Southend.

Nos detuvimos fuera de un pequeño bar de vinos. Prácticamente vacío. Ahora me doy cuenta que no debimos haber ido allí. Quiero decir.... ¿Qué diría Simon? No quería que David supiera que estaba preocupada por Simon, por lo que le hice creer que era por mí. Pero era horrible, es decir, yo sólo quería estar con él.
David me besó fuera del coche y luego entramos en el bar. David tomó una pizza. La gente era amable al mirarnos, con la mirada típica de decir: ¿ No son.....? pero probablemente fue el coche el que lo hizo.
En el bar, tuve que ir al baño y cuando me levanté, David se levantó también. Al principio pensé que algo malo estaba pasando, luego cuando volví del baño y me senté, David también se levantó. Entonces lo entendí todo, simplemente estaba siendo educado. Nadie me había tratado nunca así. Ese día quedó claro que David es todo un caballero. David había demostrado tener mucho respeto por las mujeres, algo muy raro en estos días. Es todo lo contrario a sus padres.
Me llevó de vuelta a mi casa, pero no le dije nada de entrar porque eso sería meter la pata por lo que me había dicho mi madre. El viaje no duró mucho debido al coche en el que íbamos.

Unos pocos días después, volvió a llamar. Yo estaba en la comida de la radio Capital. ¿ Qué tal ir por ahí? ¿Ir por ahí? ¿Qué quería decir? ¿ A dónde podíamos ir sin ser vistos? Mi chófer en aquel momento se llamaba Costa y me llevó a junto de él. Le pregunté a Costa que si le gustaría ir a algún sitio donde no fuera visto que a dónde iría. Me miró firmemente. ¿Qué tal el cine?
Yo no había pensado en eso. Había unos cines viejos y pequeños. Así que cogí una copia del Evening Standard en recepción para ver que había en el cine. Una comedia protagonizada por Tom Cruise. Buenas críticas, incluso fue nominada para un óscar. Llamé a David y quedamos en un lado de la calle Chelsea. El coche de Costa, tenía las ventanas negras, por lo que la idea era que él saliera, cogiera los tíckets, esperara a que la película acabara, esperara a que el vestíbulo fuera limpiado, entonces David y yo entraríamos rápidamente.
Eso fue lo que hicimos y nadie nos vio. Tan pronto como la película empezó no me podía creer lo que había hecho. Yo pensaba que íbamos a ver una comedia romántica y resultó que la película iba de futbolistas y de sus agentes. Me sentí tan avergonzada. Entonces él me besó. Lo único que puedo recordar, es que mis gafas estaban tan empañadas que no pude ver nada de Jerry Maguire.

Cuando volvimos y fuimos a donde tenía David el coche aparcado, él esperaba que cada uno se fuera por su lado. Sin emabargo, yo le dije a Costa que David me llevaría a casa. En medio del camino tuvimos que parar en una gasolinera para echar gasolina. Rápidamente marqué el teléfono de casa.
“¿Estáis en cama?
“No, ¿por?”
“Vale, ¿os importa si llevo a alguien a casa? Es quiero que le conozcáis.”
Así que llegamos a casa y mis padres estaban en el cuarto de estar con sus batas.
“Así que eres un futbolista”, dijo mi padre. David asintió.
“¿Para qué equipo juegas?”.
David es tan tímido cuando conoce a alguien por primera vez, que sólo se sentó en el sofá sin decir mucho hasta que mis padres cogieron la indirecta y se fueron al piso de arriba. Había necesitado que algo bueno pasara.
El día 2 de abril, el primero de los tres episodios de “Revelaciones íntimas de Posh Spice”, contado por su primer novio Mark Wood, ocupó dos páginas de Star. Así que si pensaste que estaba siendo un poco dura con ese bastardo, ahora sabes el porqué. De cualquier manera, no he sido muy dura con él. Era un gilipollas que me trató como si fuera una mierda y luego me vendió por menos de 60.000 libras (una oportunidad para pagarle lo que le debes a mi madre ¿eh Mark?). Sólo estaba siendo honesta.

Todos estos años todavía se alimenta de ello. En noviembre del 2000 estuvo en Blind Date con Cilla Black. Acudió como mi exprometido, una de las chicas que tenía que elegir era una doble de posh spice. Cilla Black le preguntó si posh spice era realmente elegante y él le dijo: si posh spice es elegante, Cilla, tú eres la reina. Por supuesto que todas estas líneas están escritas por los guionistas, pero ¡qué horterada! ¿Qué pensara la gente excepto que eres gilipollas? Él debió quedarse en la tienda de alarmas.
Estos periódicos querían que el dinero que habían pagado valiera la pena, y se aseguraron que así fuera, fuera verdad lo que se contaba o no. Como lo que él dijo que habíamos tenido sexo en un tren yendo para Escocia. ¡En tus sueños compañero! ¿ Es eso lo que quieres que tu padre lea en el desayuno?
Era horroroso, como si tu casa hubiera sido robada. Stuart era muy dulce. Me dijo que nunca haría algo así, y yo le creí, y no lo había hecho, pero él aún no sabía nada de lo de David.

Dos días más tarde todo el mundo lo supo. Si insistía en ver a David, Simon diría que saldría a la luz. Y así fue. Los fotógrafos estaban esperando fuera de su casa en Worsley. Era como una emboscada. Alguien debió haberse chivado, pero si digo la verdad, yo estaba encantada. Ahora Simon no podría hacer nada para que no viera a David. Esto había llegado a un punto en el cual si Simon nos hubiera dicho entrar en una celda de policía y pasar una hora juntos, lo hubiéramos hecho.
Mientras mi mundo de repente parecía haberse encogido al tamaño de un guisante, Spiceworld estaba creciendo más y más y volvimos a Saturday night live. Desde que empezó en 1975, Saturday night live, se ha convertido en un programa de moda, en realidad es un espéctaculo cómico, pero nadie que no es nadie en el mundo de la industria discográfica puede ir. El álbum de Spice Girls había vendido 2 millones de discos en los Estados Unidos y estaba vendiendo todavía más.

Saturday night live es exactamente lo que dice: directo. Esto quiere decir que no podíamos hacer playback como habíamos hecho antes. Casi nadie canta en directo en televisión, es un riesgo que lo que salga sea completamente mierda. No se puede hacer nada cuando no se es capaz de cantar. Los días en los que john, paul ringo y George habían estado allí con sus guitarras, hacía mucho que habían pasado.
Pero cuando noel gallaguer consiguió un premio en radio Capital por sus directos preguntó que a ver cuando hacíamos un directo.
Oasis todavía eran grandes en aquel momento y esto fue por todo el mundo. Él no se daba cuenta de que estábamos ensayando para hacer nuestro mejor directo. Simplemente no lo habíamos hecho en público.
En los directos no sólo tienes que preocuparte de las voces, hay que preocuparse de todos los sistemas de sonido, y del equilibrio entre cantantes y músicos.
La tradición en Saturday night live es que ellos ponen los músicos, lo que era genial. No era como si fuera una banda propia que nos molestara. Lo que necesitábamos era tiempo para ensayar.
El show era un sábado, 12 de abril. Cantamos Wannabe y Say you’ll be there (ahora mismo me acuerdo de todas esas sesiones con Matt y Biff y con Elliot Kennedy). Y estuvo bien. No genial, podía haber estado mucho mejor pero lo importante es que lo habíamos hecho. Psicológicamente necesitábamos eso, especialmente porque la segunda vez que cantaríamos en directo sería en un concierto delante del Príncipe Carlos y de David Beckham en un concierto en Manchester.

No había visto a David en tres semanas, aunque hablábamos todo el tiempo por teléfono, apenas lo podía aguantar. Primero América, luego Taiwan y Bali para hacer promoción, y conocer algunos ganadores de concursos. De hecho en la televisión de Taiwan, conseguí hacer malabarismos. Por mi cumpleaños fuimos a una mierda de club en el sótano del hotel y bailamos Abba, y las chicas me dieron un brazalete de Tiffany’s. En cuanto a Bali, bueno, suena tan romántico, pero dame un ticket para el aparcamiento de Eastlondon con David cualquier día. Simon estaba todavía firme en su postura de que no debíamos dejarnos ver mucho juntos en público, pero al mismo tiempo el se estaba convirtiendo en una obsesión del Manchester United que él estaba dejando su juego en el fútbol de lado.
“Deberías irte lejos unos días”, eso me dijo Simon unas semanas después de que conociera a David. “Hay un hotel muy bonito que conozco en Italia”. Me dijo que él se encargaría de todo. Sería totalmente todo en incógnito. Estaba arreglando el primer lugar donde David y yo tendríamos sexo. Tenía la sensación de que quería que le diera las gracias. Eso era algo que yo no tenía programado.

El 3 de mayo, me sugirió a un partido entre Leicester City- Porno Pete, facilitando las entradas por supuesto, pero esa vez llevé a mi hermana conmigo.
David sabía que iba a ir y me explicó que él no podía. No me importó. Aunque había estado en Chelsea y Old Trafford dos veces, nunca lo había visto jugar, no realmente verlo, sin saber quien era él y lo que estaba haciendo. Y sé lo importante que es el fútbol para él y quería entenderlo.
De hecho, lo ví. Simon le habló a alguien en la calle Filbert y arregló las cosas para que yo me cambiara en una de las oficinas. Entonces él espero por el autobús y cuando vio a Gary Neville le dijo que le preguntase a David que si él queria y podía pasar cinco minutos conmigo.
Y fue muy extraño. Solos en la oficina. Pero sólo fueron 5 minutos, hasta que Gary llamó a la puerta.
“Es mejor que vengas ya.

El día 13 de mayo, teníamos el concierto del príncipe en Manchester, un show variado y benéfico en el que cantamos Wannabe y Mama. Las otras chicas iban a levantarse el día del show por la mañana mientras que yo quería levantarme la noche anterior. Simon dio permiso.
“Pero recuerda, intenta pasar desapercibida.”
Victoria Williamson que trabajaba con Simon, también iba a levantarse temprano, así que cuidaría de mí. O eso debió pensar él.
Estábamos hospedados en el hotel Midland, un hotel muy bonito y agradable, antiguo y con una entrada bastante antigua. Llamé a David para darle instrucciones de cómo llegar hasta allí.
“Recuerda, sé discreto”, le dije.
Así que allí estaba, esperando a sabe Dios qué hora, y suenan unos frenos, tan asombroso como el BMW azul metálico. Con el capó bajado, con el sonido del estéreo a todo volumen. Y ese hombre con su pelo rubio agitándose sobre su pelo rubio. Ese era David siendo discreto.
Nueve, diez, cada vez se hace más tarde. Esto es ridículo. No soy una cría de 13 años que tiene que estar en casa pronto. Llamé a Thor.
“Mira, si me quedo, ¿vas a decir algo?, le dije. Yo no quería que nadie lo supiera. Nada que ver con Simon, esto lo quería mantener como algo privado.
“Sólo asegúrate de que estarás de vuelta antes de que las otras chicas lleguen.”
Así que a la mañana siguiente, muy temprano, David me llevó de vuelta al hotel. Subí a la planta de arriba a mi habitación y deshice la cama para que diera la impresión de que había estado allí toda la noche, justo como lo hacen en las películas.
El concierto del príncipe era un concierto en el que había que ir con corbata negra, todos los compañeros de David del equipo llevaban corbata negra, excepto David. Bueno... en realidad sí llevaba corbata negra, pero también llevaba una camisa negra y un traje color burdeos de Gucci que le había comprado unas semanas antes por su cumpleaños. Llevaba mocasines sin calcetines. A la prensa le encantó.
Les hubiera encantado mucho más lo que no vieron. La mañana siguiente Mel C llamó a mi puerta para pedirme champú, cuando recordé el cuerpo que estaba tumbado en mi cama.
“Acabo de salir de la ducha y me estoy secando”, dije. “Dame cinco minutos y te lo llevo”.
David no había podido ir a nuestra fiesta después del concierto porque tenía que hacer otras cosas relacionadas con el mundo del fútbol, por lo que cuando escuché a alguien llamando a la puerta estaba completamente dormida. Él sabía mi número de habitación porque me llamaba allí. Así que allí estaba él, llamando a mi puerta. Me desperté y pensé, oh dios mío, ni maquillaje ni el pelo arreglado ni nada. Pero le dejé entrar igual.
Cuatro días después del concierto del príncipe, estábamos en ese yate en el puerto de Cannes. Justo desde que conocimos a Simon, estuvimos hablando de hacer una película, nada serio, simplemente una parodia. Habíamos estado trabajando con el hermano de Simon, Kim, en el guión desde antes de Navidad, y estábamos a punto de empezar a rodarla en Londres.
Esa era la promoción. No necesitábamos planear nada, todo Cannes estaba completamente loco con Spice Girls. Spice acababa de ser número 1 en el American Billboard Top 100 y la atmósfera era increíble.
Estábamos en el sur de Francia para hacer un show, un show de puertas para fuera en el mar, era fácil ir por el mar. Pusimos pañoletas en nuestras cabezas, grandes gafas de sol y una rosa en la boca, muy a los años 50, como Grace Kelly. Recuerdo que tenía un pequeño vestido marrón y la prensa dijo que era un Gucci. No lo era. Era un vestido Oasis, muy muy corto, y con unos zapatos con tacón de color marrón crema.
Que Spice consiguiera un número 1 en Estados Unidos, hacía que la historia entre David y yo quedara en un segundo plano. Toda la prensa preguntaba:
“Chicas, ¿qué se siente al ser número 1 en Estados Unidos?” y:
“Enséñanos el reloj, Victoria”.
De alguna manera que sólo sabe Dios, se enteraron de que David me había comprado este reloj Cartier.

No pararon de enfocarnos mientras estábamos en el yate. “¡Enséñanos el reloj!, ¡Enséñanos el reloj!”. Tenían sus cámaras en sus ojos, se daban todo el tiempo golpes en la cabeza hasta que el bote golpeó a otro. Les estuvo bien.
Después de que el show estuviera de vuelta en el yate, después del de Cannes, y del cumpleaños de Johnny Deep en Planet Hollywood. Era la primera vez que estábamos en las calles y no te podías mover porque había muchísima gente. Una de las PAS estaba tan asustada que quería subirse a algo. Era toda la seguridad que podría calmarla.
El coche se dirigió directamente detrás de las vallas, así era más fácil llegar al área VIP, que estaba llena de caras que conocía. A algunos pude ponerle nombre como a Kate Moss y Naomi Campbell. A otros sin emabargo no pude. Entonces ví a un chico sentarse solo, tenía una apariencia interesante pero estaba solo. Entonces me di cuenta de que era Johnny Deep. Asi que era algo como : Uau! Es Johnny Deep!. En aquella época para mí ver una celebredidad era como encontrar un Smartie azul. Fue la primera vez que conocí a alguien que vestía mejor fuera de la pantalla que dentro.

En Spiceworld, the movie, el mánager era interpretado por Richard E. Grant, y nos dijo: “vosotras no tenéis vidas, tenéis un horario. Tenía razón. La película había sido rodada en Inglaterra, por lo que al menos los viejos habrían parado y podría dormir todas las noches durante un tiempo en la misma cama y así poder ver a David regularmente. La temporada de fútbol se había acabado, no tenía que estar en Manchester hasta que empezaran los entrenamientos y eso no era hasta mediados de julio.

Habíamos estado trabajando en la música para la película desde que conocimos a Simon hacía dos años. Iba a ser nuestro segundo disco y además la banda sonora de la película, y habíamos trabajado en la película poco menos que en el disco con el hermano de Simon, Kim. En la película no hacíamos ningún papel, simplemente hacíamos de nosotras mismas, exagerando nuestros caracteres y riéndonos de nosotras mismas. Por lo que era importante que estuviéramos concentradas en la película desde el principio. El director era Bob Spiers, que ha dirigido películas como: “Absolutamente Fabuloso”, “Torres defectuosas” y “¿Está siendo servido? Y era genial. Así como necesitábamos dirección, también necesitábamos a alguien que prefiriera trabajar con nosotras a decirnos lo que tenemos que hacer.

Pero cuando el resto del equipo recogiera todo por la noche, las Spice Girls, iban a un estudio móvil, en un lado de donde grabábamos la película para trabajar en nuevas canciones. Y creedme, después de un día completo de trabajo, eso es lo último que necesitas.
Recuerdo en especial un día en el que Melanie C y yo tuvimos que pasar todo el día en el Támesis. Estábamos situadas en los Docklands y el guión nos mandaba tirarnos al agua. Así que allí estábamos intentando secarnos la ropa, el pelo, todo, fue horrible. Nos pasamos todo el día o en el bote o en el agua, nos congelamos y además estábamos muy cansadas, no sólo eso, yo estaba muy estresada. Hay una enfermedad allí que puedes coger por estar en el agua que hay orina de ratas en ella. Se llama la enfermedad de weil, pronunciado vil. Y es realmente asquerosa. Puedes morir por ello. Sé que siempre he estado preocupada debido a que el marido de una amiga de mi monja, la cogió en la guerra. Estaba en la marina, y la cogió, así que no estoy totalmente paranoica. De cualquier manera, había pasado todo el día revisando que no tuviera ninguna herida abierta y alguien puede pensar que soy una lunática, obteniendo de la oficina de producción la comprobación de mi seguro. Lo único que quería hacer era coger mi traje e irme para casa. Pero no. Teníamos que cambiarnos y secarnos en aquel abandonado almacén sin calefacción. El problema era que cuando estás dentro de un roll, como estábamos nosotras en verano, la compañía de discos te presiona. Algo comprensible que quieran aprovecharse mientras el acero está caliente, y nosotras estábamos tan calientes que estábamos en el fuego.

Nadie sabrá nunca lo duro que trabajamos. Mucho más de lo que nunca veré a David trabajar. No vimos a nadie. Mi familia tuvo permiso para estar allí una vez. Le supliqué a Simon que dejara venir a Louise y a Christian, les hubiera gustado tanto. No.
El último día de rodaje, nuestro pequeño Mercedes llegó. Todas entramos allí, encendimos la llave de contacto y aceleramos al máximo. La seguridad fue alta. Todas teníamos colores de edición limitada: el mío era verde, Melanie C tenía uno verde oscuro, el de Melanie B era dorado, el de Geri era rojo y el de Emma era azul. El hermano de Melanie C le hizo pedazos el de ella en un accidente, Melanie B devolvió el suyo después de un año, a mi madre y a la de Emma le gustaron mucho los nuestros, por lo que después de un años les compramos uno a cada una. No sé que pasó con el de Geri.
Yo acabé vendiéndole mi MGF a Cathy Dennis, la reina dance de la que Simon era manager. Aunque había tenido algunos singles que habían sido éxitos, donde consigues dinero es escribiendo tus propias canciones, y de hecho hemos escrito algunas en su casa de Kingston, poco después de conocer a Simon. Una de las canciones, Bumper to bumper fue b-side de Wannabe.
Por aquel entonces, mis pocas semanas de relativa vida normal con David, se habían acabado. Ya había vuelto al Manchester a entrenar, y nosotras estábamos en la rutina de Fuller, grabar. ¿No entendía que necesitábamos un descanso?
Una tarde terminé de trabajar temprano, era una encantadora tarde de agosto y yo quería ver a David. Casi no había conducido el SLK , así que ¿ por qué no llevarlo hasta allí y así dar una vuelta con él? Al día siguiente la llamada no era hasta las 10, así que no tenía que estar de vuelta hasta esa hora. No quería ir sola, no había conducido tanto en mi vida, así que llamé a mi vieja amiga Marie-Louise. Íbamos a conducir hasta allí,, dormir en un hotel, salir de allí a las 5 y volver, sin que nadie lo supiera.

Eso fue lo que hicimos y a la mañana siguiente llegamos a Londres muy temprano. Es un precioso día de verano, el sol sale lentamente sobre el campo y estábamos zumbando tejado abajo. No había nada en la carretera, porque me había dejado allí un poco de prisa. Me había puesto una de las viejas camisas de David, una de esas rayadas, con cuello y un par de botones, como una camisa de rugby. Eso era todo, sin calcetines, sin calcetines y sin zapatos. Para mantener mi pelo lejos de mis ojos, me puse unas bragas en la cabeza de estas de pequeñas y negras de G-strings.
El MGF estaba bien, pero el Mercedes era demasiado rápido, se come las millas y hablando con Marie-Louise, la verdad es que no puedo decir lo rápido que iba. De repente veo una luz brillante, y me sentí como enferma. No era un coche de policía, pero era uno verde sin nombre ni nada. Seguía mandándome luces intermitentes, por lo que decidí parar. Nunca había sido parada antes.
“¿entiende que es una ofensa conducir sin zapatos?”
miré hacia mis pies. En el coche era cómodo.pero en el duro suelo es como meterse de lleno a mis dedos y estaba pensando que qué impresión debía estar dando. No tenía nada puesto excepto la camisa.
“hemos estado persiguiéndola desde las últimas 10 millas, quizá le interese saber lo rápido que iba”. Fui por mi camino hacia el coche en el que tenían una pequeña tele con una cámara donde salía mi coche. Me habían estado grabando, y debajo había numeritos, que indicaban lo rápido que iba. Los números señalaban entre 98 y 104.
Oh no. Las tácticas de las chicas serían mejores, decidí.
“es nuevo, lo compré la semana pasada, pero ¿a que parece precioso?”
no impresionó. Iban a por la chica en apuros.
“El caso es que no debería estar aquí. Salgo con un jugador de fútbol del Manchester United y estoy dándome prisa para llegar a Londres porque tengo que trabajar”.
“ya veo”. Dijo el policía sospechosamente mirando a mi carísimo y de especial edición, coche deportivo. “¿y qué clase de trabajo es ese?”
“soy una spice girl”.
Una spice girl, ya veo”.
Podria haber dicho que era Cleopatra.
“sí lo soy, soy posh spice”.
No lo creyó.
No podía entenderlo. Las Spice Girls estaban en todas partes. Entonces me di cuenta de que no parecía posh spice. Sin melena corta, sin maquillaje, sin tacones, sin vestido corto de Gucci. Sin mecionar las gafas.
Así que me quité las bragas, me quité las gafas de sol y puse una postura típica de posh spice, señalando con el dedo.
“mire”, dije suplicando, “de verdad que soy posh spice y debería estar en un estudio grabando el próximo álbum de Spice Girls. Y si me arresta o me da un tícket todos lo sabrán y me veré en problemas”.
Entonces el otro casi cobra vida.
“¿Sabes que me encanta Posh Spice? He puesto su foto encima de la de Pamela Anderson en la estación de policía”.
“entonces ¿qué le parece si le mando algunas fotos firmadas?
Ellos empezaron a reir. Cojí sus nombres y direcciones y me dejaron marchar.
“ahora vigile su velocidad, señorita Adams, y póngase los zapatos.” Me hicieron una seña y se fueron.

En realidad mis zapatos eran ridículos. Tenían unos tacones enormes. Ese era el motivo por el que estaba conduciendo sin zapatos. Era mucho más seguro.

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